01/29/2026
Nos pasamos la vida siguiendo planes que ni siquiera hemos diseñado nosotros. Creemos que debemos escalar, crecer, hacer más y ser más. Que el éxito es más dinero, más responsabilidades, más reconocimiento. Pero pocas veces nos detenemos a preguntarnos si realmente queremos lo que supuestamente debemos perseguir.
Veamos una historia que ilustra perfectamente el sinsentido de la carrera por conseguir más y el lío en el que nos estamos metiendo poco a poco.
Un carpintero se encuentra bajo la sombra de un árbol leyendo un libro.
Al poco tiempo, un empresario que pasaba por allí se cruza con él y le pregunta a qué se dedica, ya que le resulta sorprendente encontrarse a una persona tan relajada.
—Tallo figuras de madera y luego las vendo. Cuando termino, paso la mayor parte de mi día leyendo, paseando y disfrutando con mi familia.
El empresario escandalizado por cómo el carpintero gestiona su tiempo, se toma la libertad de aconsejarle:
—Deberías invertir el dinero que ganas en hacer crecer tu taller de carpintería. Luego deberías instruir personal para tu empresa y que hagan las figuras que haces. Después, podrías abrir delegaciones por diferentes ciudades y tener mucha más gente trabajando para ti haciendo figuras y vendiéndolas por todo el país.
Así podrás tener una fortuna y jubilarte pronto.
—¿Y qué haría luego? —pregunta curioso el carpintero.
—Bueno, podrías pasarte el día leyendo, paseando y disfrutando con tu familia.
(Fragmento tomado del libro: te vas a morir y todavía no has empezado a vivir)
¿QUÉ OPINAN?
Me deja pensando en la frase “El rico es a quien le sobra tiempo y decide en qué usarlo”, muchas veces la vida se vuelve una carrera donde llegar a la meta parece imposible, no significa que dejemos de esforzarnos por nuestros sueños, se trata de saber organizar el valor del tiempo y priorizar lo que es importante y valioso en la vida.
Psic. Saudi Ledezma.