01/02/2026
Enero del 2025 fue el inicio de una serie de eventos inesperados.
Comencé el mes en Colombia sin saber que mi vida estaba a punto de cambiar por una visita a saludar a los niños que cuidaba.
Después de casi atropellarlo, dudar si era un coyote, y decidir bajarme a ayudarlo en menos de tres segundos, parquee al costado de la carretera y lo llame. Corrió hacia mi y con decepción noté que no tenía collar ni placa con su nombre, pero aún guardaba la ilusión de encontrar a su familia, sin saber que ya lo había hecho.
Dos ángeles pararon a ayudar, intentamos llamar más ayuda pero nos dijeron que pasarían horas antes de que lo pudieran recoger. No podía dejarlo ahí, estaba en una zona demasiado remota y peligrosa, y vi la tristeza en su mirada. En un acto confianza y arrebato decidí montarlo en el carro, lo llevaría al refugio.
Fue un viaje largo y en silencio, solo escuchábamos el pito del carro anunciando el pasajero sin cinturón de seguridad, mientras yo pensaba “y si me muerde” “y si no encuentro su dueño?” “que voy a hacer con este perro?” “Dios, ayúdame” “estoy a punto de irme en un viaje de trabajo”
Al llegar sentí paz, pensé que tendría un chip y encontraríamos a su familia, pensé que encontramos alguien que entendiera la impotencia que vivíamos, pero la frialdad de las personas que nos recibieron nos recordó una triste realidad que viven millones de animales alrededor del mundo.
Desde ese momento hemos aprendido a confiar el uno en el otro, traerlo a un hogar con 8 gatos no fue fácil, pero hoy veo como pararme, incomodarme y ayudar fue la decisión correcta.
Enero del 2026 estamos listos para toda la abundancia y bendiciones que traes, enero del 2025 gracias por lo lindo que dejaste.