02/02/2026
La vida es un abrir y cerrar de puertas.
Puertas que se abren con miedo.
Puertas que se cierran con alivio.
Y puertas que dejamos entreabiertas,
por si acaso…
¿Qué es más fácil para vos?
¿Abrir o cerrar una puerta?
Abrimos puertas aun temblando,
aunque del otro lado no sepamos qué nos espera.
Y cerramos otras con llave,
jurándonos que nunca más,
porque detrás hay dolor, vínculos tóxicos, historias que ya no queremos repetir.
A veces abrimos puertas prohibidas.
No porque sean sanas,
sino porque lo prohibido despierta curiosidad.
Y el ser humano, cuando no está nutrido,
confunde curiosidad con deseo
y deseo con amor.
Hoy trabajé con alguien que me volvió a mostrar algo simple y profundo: cuán necesarios son los padres en nuestra vida.
Porque cuando la energía masculina no sostuvo
o la energía femenina no pudo nutrir,
pasamos la vida abriendo puertas buscando afuera
lo que faltó adentro.
El hombre necesita abrazar la energía femenina que lo conecta, que lo vuelve sensible, disponible, humano.
Pero también necesita sanar su energía masculina,
esa que durante siglos fue endurecida, exigida, reprimida,
convertida en mármol para poder sobrevivir.
La mujer necesita abrazar la energía masculina
que ordena, decide, ejecuta y la lleva al mundo.
Pero también necesita sanar su energía femenina,
esa que fue herida, postergada, silenciada,
obligada a adaptarse para ser aceptada.
Porque en el fondo,
todos somos la fusión de mamá y papá.
Y cuando algo de mamá o algo de papá duele,
lo seguimos buscando —o rechazando—
en cada puerta que abrimos
y en cada puerta que cerramos.
La vida es eso:
vínculos que empiezan y terminan,
trabajos que se abren y se cierran,
etapas que mueren para que otras nazcan.
De la niñez a la adolescencia.
De la adolescencia a la adultez.
De quien fuimos… a quien estamos siendo.
Tal vez la pregunta no sea
cuántas puertas abriste o cerraste,
sino desde dónde lo hiciste.
Desde el miedo.
Desde la carencia.
Desde la curiosidad.
O desde un corazón que ya no quiere seguir lastimándose
para aprender.
Las puertas que más atraen suelen ser las que esconden la herida más antigua.
…y para ustedes que significa abrir y cerrar las parcelas de la vida?