23/06/2021
Primero aclarar que no existen perfiles estáticos y predeterminados para ser “victima” ni agresor.
La violencia machista nos cuela en los huesos, en todo el sistema socio educativo y cultural en el que crecemos, no ve poder adquisitivo ni estrato social.
Podemos pensar en líneas generales pero siempre es importante que estemos conectadxs con nuestras propias emociones, estar atentxs a esa sensación de que algo “me parece raro”
Dentro de una relación de violencia basada en género pueden haber cosas más visibles como un progresivo aislamiento, la mujer deja de participar de reuniones , de encuentros, de salidas.
Ojo que la pandemia disfraza estas situaciones.
El control, no le agarra el celu, pero siempre le está escribiendo para ver cómo está, que está haciendo, desde el cuidado (en realidad es control) la va a buscar o llevar a todos lados. O siempre le “pasa algo” antes de salir y esto termina cancelado la reunión que ella tenia.
En los discursos notamos que la mujer puede hablar de lo fantástico que es, que todo su discurso este captado por relatos de él o vemos un desfile de valoraciones de el sobre las decisiones o acciones de ella, o que justamente evite hablar de la relación.
Alerta!
Si confrontamos con alguna situación la mujer puede enojarse y justificar cada acción de su pareja, atribuyéndose la responsabilidad de la acción de el.
Poder acompañar a un familiar o una amiga en este proceso puede ser duro, nos pueden ganar las ganas de hacer por ella.
Pero si ella no puede aún darse cuenta de lo que está sucediendo difícilmente quiera recibir ayuda.
Por eso, estar, formar red, ser varixs sosteniendo, que sepa que no está sola y principalmente que no está siendo juzgada, que siempre puede contar contigo.
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