05/12/2025
Tu cuerpo habló. Si no lo escuchás ahora, te va a frenar después.
La mayoría de mujeres profesionales no se dan cuenta de esto:
no es falta de organización, ni falta de fuerza de voluntad…
Es que su sistema nervioso ya entró en modo supervivencia, pero ellas siguen exigiéndose como si nada.
Por eso aparece el cansancio que no se va, la mente acelerada, la tensión en el pecho o esa sensación de “tengo que poder igual”.
El problema no es que hacés mucho.
El problema es que tu cuerpo cree que no puede parar, incluso cuando más lo necesitás.
Cuando confundís aceleración con productividad, empezás a trabajar desde la presión, no desde la energía.
Y ahí pasa lo inevitable:
tu cuerpo primero te susurra… después te empuja… y si lo ignorás, te detiene.
La salida no es “pensar distinto” ni “poner más voluntad”.
Es regular tu sistema nervioso, darle pausa real para que recupere claridad y energía.
Si querés ver cómo trabajo este proceso paso a paso en el Programa Estrés Cero, dejame un “PROGRAMA” y te cuento cómo funciona y si es lo que necesitás ahora.