31/01/2026
A veces confundimos fortaleza con aguante. Nos enseñaron a “poder con todo”, a callar lo que incomoda, a seguir aunque por dentro estemos rotos. Pero aguantar, muchas veces, no es valentía: es costumbre. Y la costumbre puede volverse una jaula elegante.
La paz no llega cuando todo afuera se ordena; llega cuando tú dejas de traicionarte para sostener vínculos, lugares o dinámicas que te apagan. Estar completo no es ser perfecto: es dejar de partirte en pedazos para que otros te acepten. Estar presente es volver a tu cuerpo, a tu respiración, a tu verdad. Estar contigo es elegirte con hechos: descanso, límites, claridad, autocuidado.
Que tu meta no sea resistir por orgullo. Que sea vivir con calma, con dignidad y con una tranquilidad que no tengas que justificar.