17/03/2026
Hoy fue uno de esos días que no se olvidan…
De esos que no pasan por la piel, sino que la atraviesan y llegan al alma.
Gracias al Hospital César Milstein por abrirme las puertas del Hospital de Día para pacientes oncológicos.
Gracias al grupo Amadas, a AADEO, por confiar, por invitarme a ser parte de un espacio tan humano, tan real.
Hoy no fui a dar… fui a compartir.
Con cada persona en su proceso, en su tratamiento, en su silencio o en su palabra.
En la sala de quimio, entre miradas profundas y gestos suaves, entendí —una vez más— que el cuerpo no solo atraviesa tratamientos… también necesita ser escuchado, contenido, acompañado.
A quienes están transitando este camino, y también a quienes acompañan desde cuidados paliativos … mi respeto infinito.
Hay una fuerza silenciosa ahí que emociona, que enseña, que transforma. Después de esta experiencia no soy la misma persona.
Hoy confirmé que el verdadero trabajo no es solo sobre el cuerpo…
es sobre la dignidad, la presencia y el amor en los momentos más sensibles de la vida.
Gracias por tanto.
Me llevo mucho más de lo que di.
Gracias, gracias, gracias