15/02/2026
Y así se termina el amor…
No siempre de golpe.
No siempre con una escena final dramática.
A veces el amor se va apagando en pequeños descuidos:
en palabras que ya no abrigan,
en silencios que pesan,
en gestos que dejan de estar.
El amor no muere por falta de sentimiento.
Muere cuando deja de haber presencia.
Cuando dejamos de mirarnos con respeto.
Cuando el orgullo ocupa el lugar del abrazo.
Y, sin embargo, incluso cuando termina,
el amor no fue en vano.
Nos enseñó.
Nos mostró nuestras luces y nuestras sombras.
Nos reveló heridas que necesitaban ser vistas.
Nos hizo crecer.
Porque el amor verdadero no se mide por cuánto dura,
sino por cuánto transforma.
A veces el acto más amoroso es aceptar que el vínculo ya cumplió su ciclo.
Soltar no siempre es fracaso.
A veces es madurez.
A veces es cuidado propio.
A veces es honrar lo que fue sin forzar lo que ya no es.
Y cuando el amor se termina…
si aprendimos algo de él,
entonces no terminó del todo.
Se convirtió en conciencia.
Naty Medina
La MAJA