21/12/2025
¿Cuánto durarían las películas si sólo dejamos a los personajes femeninos?*
El Test de Bechdel surge a partir de una tira cómica de Alison Bechdel en los años 80 y propone una forma muy simple de mirar las películas que consumimos cotidianamente.
Consiste en preguntarse si en una película aparecen al menos dos mujeres con nombre propio, si esas mujeres hablan entre sí y si esa conversación no gira en torno a un hombre.
Justamente por su sencillez, suele generar un impacto inesperado: muchísimas películas, incluso grandes clásicos o éxitos actuales, no logran cumplir con estos criterios básicos.
Es importante aclarar que el Test de Bechdel no sirve para medir la calidad artística de una película ni para evaluar si los personajes femeninos están bien construidos o son complejos. No dice nada, por ejemplo, sobre si una historia es interesante, profunda o valiosa. Sin embargo, sí es una herramienta muy potente para visibilizar la desigualdad en la representación de las mujeres dentro del cine y, por extensión, en la cultura.
Que tantas producciones fallen en algo tan elemental habla de un sistema narrativo que históricamente ha colocado a los varones en el centro del relato y ha relegado a las mujeres a roles secundarios, funcionales o dependientes de las tramas masculinas.
Conocer el Test de Bechdel y empezar a aplicarlo no implica cancelar películas ni dejar de disfrutarlas, sino abrir una pregunta crítica sobre qué historias se cuentan, quiénes las protagonizan y desde qué miradas se construyen. Es una invitación a mirar con más conciencia y a notar aquello que muchas veces pasa desapercibido. Y cuando una empieza a usarlo, lo que aparece suele sorprender (y bastante).
*video de