24/11/2025
La energía que emanan los árboles, al igual que la nuestra, es invisible al ojo físico, es lo que llamamos el aura, muy perceptible sensitivamente.
El árbol al igual que las personas está emitiendo vibraciones energéticas constantemente y son perfectamente asimilables por el ser humano, se pueden absorber y podemos beneficiarnos de sus efectos. Por ejemplo: Reduce el estrés y la ansiedad: Abrazar un árbol ayuda a disminuir los niveles de estrés y ansiedad, promoviendo una sensación de calma y paz.
Mejora el estado de ánimo: Esta práctica puede combatir pensamientos negativos y ayudar contra la depresión.
Aumenta la concentración: Ayuda a mejorar la concentración y la atención. Fomenta la conexión emocional: Puede ser un momento de conexión íntima y reconexión con la naturaleza y uno mismo.