30/11/2025
En la costa de Columbia Británica, escondidos en el Gran Bosque Lluvioso (Great Bear Rainforest), vive una subespecie genéticamente distinta de lobo: el lobo costero.
Su dieta es tan inusual que desafía todo lo que creemos saber sobre lobos. Hasta 75% de su alimentación proviene del océano: almejas, cangrejos, focas muertas, aves marinas y, especialmente durante el otoño, salmón.
Pero aquí está lo fascinante: cuando cazan salmón, hacen algo extraordinario.
Investigadores documentaron este comportamiento en ríos de Denny Island y otras áreas costeras durante la temporada de desove.
Lobos capturan salmones con impresionante eficiencia: 21.5 peces por hora, con 39.4% de tasa de éxito en cada intento. Pero de cada salmón capturado, suelen consumir exclusivamente la cabeza. Nada más.
Ríos enteros quedan cubiertos de carcasas de salmón perfectamente intactas, excepto por un mordisco quirúrgico donde debería estar la cabeza.
¿Por qué?
Hay dos hipótesis:
1. Nutrición optimizada: Las cabezas de salmón son extraordinariamente ricas en omega-3 y grasas cerebrales. Durante el desove, el cuerpo del salmón está agotado, pero el cerebro retiene reservas de grasa esenciales.
2. Prevención de enfermedades fatales: El cuerpo del salmón, especialmente riñones y músculos, puede albergar Neorickettsia helminthoeca, una bacteria transmitida por tremátodos que causa "envenenamiento por salmón" (salmon poisoning disease), potencialmente letal para cánidos. También evitan tenias y otros parásitos que infectan regularmente a los osos que comen el pez completo.
Los osos grizzly y negros de la misma región comen salmones enteros y frecuentemente sufren infestaciones masivas de parásitos. Los lobos costeros aprendieron una lección diferente.
Los investigadores interpretan esta combinación de precisión, eficiencia y repetición casi milimétrica del comportamiento como el resultado de una larga historia de aprendizaje social.