31/05/2023
"Pretender meter tu vida en ocho valijas es casi una falta de respeto a uno mismo. ¿Cómo podrían caber ahí los recuerdos de tu infancia, tus amigos de la escuela, tu primera bici sin rueditas, tu miedo a la oscuridad? ¿Habría espacio para los abrazos de mamá cuando tenías el corazón roto, los desayunos en la cama de papá, la familia en navidad comiendo Vitel Toné? Te excederias de peso permitido si intentas meter los libros que nunca terminaste de leer, las comidas que se te quemaron en el horno, las caminatas por el barrio, las noches de verano en la terraza.
Meter tu vida en una valija es intentar negar lo evidente: desde ahora tu vida transcurre en dos espacios paralelos que, aunque choquen el uno con el otro cada vez que hagas una videollamada, te dividen a vos en lo que siempre fuiste y en lo que estás a punto de ser.
Elegiste arriesgarte, no hacerle caso a tus miedos, darle lugar a la curiosidad que te decía: ¿Qué pasa si...?
Elegiste atesorar todo eso que no te podés llevar en el equipaje, abrazarlo, honrarlo y también dar comienzo a todos los nuevos recuerdos que sin valija en mano no podían suceder. Elegiste transformarte, hacerle espacio a la posibilidad de que todo salga mal, y aún así dar el paso.
Desde ahora tu corazón está partido en dos: un pedacito se queda en casa y la otra mitad se va con vos, lleno de amor, despedidas, abrazos y lágrimas que te dan el impulso para nunca sentirte solo, no importa dónde estés."
Texto escrito por el día que emigró junto con su esposo a Estados Unidos, California. Gracias por compartir este testimonio con nuestra Red 🤍