05/08/2022
Entre la primera y la segunda foto, pasaron 15 años de historia. De una historia maravillosa, que me permitió conocer gente que escribió su nombre para siempre en mi corazón.
Esa gente me enseñó a ser buena persona, a tratar de mejorar cada día un poquito más. A nunca estar satisfecho y siempre ir por más. Sin mirar para atrás y regodearse con lo que uno hizo, sino pensar siempre en el siguiente objetivo.
Pero hoy no sigo esa enseñanza. Hoy, por primera vez, freno en mi camino y volteo mi cabeza para ver el recorrido que realicé. Y no lo puedo creer. Me asombro por lo que me ayudaron a lograr. Por lo que uno logra cuando se rodea de gente que te banca y te alienta. Te pide más, pero te da una mano para ayudarte a subir esa montaña. Y desde donde estoy parado, les digo gracias.
Gracias a mis compañeros que me bancaron siempre.
Gracias a los médicos que me recibieron y me trataron como un amigo.
Gracias a la gente que estuvo siempre para acompañarme en este logro colectivo.
Pero, por sobre todas las personas, gracias a esta gente me rodea en la última foto. Mi familia. Que me contiene y me da un Norte permanentemente para que yo haya podido hacer todo lo anterior con dignidad.
El Norte de esta última aventura que mi grupo más chico me propone es el más desafiante y diferente de todos: cambiar todo lo conocido por algo nuevo en otro país. Pero gracias a que sé que van a estar conmigo, y a las herramientas que obtuve de toda esa otra gente a la que al principio del texto agradecí, se que va a ser un nuevo camino muy divertido.
Espero volver muy pronto, y volver a recibir esos abrazos del 2007 que se prolongaron hasta 2022.
Los quiero mucho.
Seba.