Lic en Psicología Llambí Maria Victoria

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“Para que mis obligaciones éticas se constituyan respecto a lo otro , yo tengo que tener una noción de semejante que sea...
19/05/2020

“Para que mis obligaciones éticas se constituyan respecto a lo otro , yo tengo que tener una noción de semejante que sea abarcativa, que quiero decir con esto, ustedes saben que hay ejemplos terribles en la historia, por ejemplo el jefe de un campo de concentración podía sentir culpa por no pasar la navidad la navidad con los hijos y no de mandar a matar doscientos niños ahí él definía el concepto de semejante respecto a los propios y no a los ajenos. Una de las formas primeras de ejercer la impunidad es la invisibilización de la victima, la victima deja de ser visible, esto es lo que ha pasado con los excluidos por eso se enoja tanto la clase media cuando le aparecen en las calles, porque en realidad el deseo sería metamos la basura abajo de la alfombra, y mientras estén en la villa no importa el problema es cuando me aparecen en el medio de la ciudad, invisibilizemos a las victimas. A tal punto esto es inmoral que lo que corresponde a una tarea del estado que es asistir aquellos que están en situaciones precarias es vividos como una actividad de caridad a costa de los bolsillos de los pudientes con lo cual a la infamia de tener que asistir a seres humanos que están reducidos a su biosupervivencia se agrega la infamia de considerar que eso es un acto de caridad y no una responsabilidad colectiva por los que nos compete…”.”El sujeto ético, alguien capaz de sentir que el otro está sufriendo, empatizar con el sufrimiento del otro y sentirlo como una responsabilidad propia, en ese sentido entonces la crueldad no es solamente el ejercicio malvado sobre el otro es también la indiferencia ante el sufrimiento del otro, es una forma de la inmoralidad y la crueldad la indiferencia ante el sufrimiento.

Fragmentos del discurso de la psiconalisita, Silvia Bleichmar en la Universidad de Rosario, 2007 sobre Ética y Moral, Violencia, Legalidad, Marginalidad, Subjetividad, Escuela, Autoritarismo, Impunidad, entre otros conceptos.

En el texto “Lo ominoso” Freud conceptualiza que la soledad, el silencio y la oscuridad son todos factores a los que se ...
24/04/2020

En el texto “Lo ominoso” Freud conceptualiza que la soledad, el silencio y la oscuridad son todos factores a los que se anudó la angustia infantil y que en la mayoría de los hombres no está extinguida por completo. El psicoanálisis asume que lo ominoso o siniestro es una variante de la angustia. Una “inquietante extrañeza” por la cual lo conocido se torna raro, o lo raro se torna conocido, o ambas realidades a la vez.
Freud encuentra que en lo ominoso opera un mecanismo por el cual algo familiar se vuelve extraño. Es lo que ocurre cuando alguien muere: antes era alguien próximo y ahora es un cadáver que se encuentra en un estado incomprensible. De ahí nacerían los siniestros demonios y espíritus del “más allá”. El hombre de la arena, texto de Hoffmann que cita Freud en su ya mencionado texto, el protagonista tiene miedo de perder los ojos. Freud asocia ese temor a la mutilación relacionada con el complejo de castración. También encuentra una clara coincidencia entre el concepto de represión y el tema de lo siniestro. Esto último vendría a ser el retorno de lo reprimido, lo reprimido que sale a la luz. Concluye entonces que lo ominoso es aquello que reconduce a la angustia del complejo infantil de castración.

Freud postula que la neurosis obsesiva y prácticas religiosas tienen algunas similitudes, entre las cuales resalta la an...
22/04/2020

Freud postula que la neurosis obsesiva y prácticas religiosas tienen algunas similitudes, entre las cuales resalta la angustia de la conciencia moral
a raíz de omisiones, en el pleno aislamiento respecto de todo otro obrar
(prohibición de ser perturbado), así como en la escrupulosidad con que se ejecutan los detalles.
Puede decirse que quien padece de compulsión y prohibiciones se
comporta como si estuviera bajo el imperio de una conciencia de culpa de la que él, no obstante, nada sabe; vale decir, de una conciencia
inconciente de culpa, como se puede expresarlo superando la renuencia
que provoca la conjunción de esas palabras. Esta conciencia de culpa
tiene su fuente en ciertos procesos anímicos tempranos, pero halla permanente refrescamiento en la tentación, renovada por cada ocasión
reciente; y por otra parte genera una angustia de expectativa siempre alacecho, una expectativa de desgracia que, por medio del concepto delcastigo, se anuda a la percepción interna de la tentación.
Freud sostiene que es como una solemne declaración de los fieles: ellos sabrían que en su corazón son
unos malignos pecadores; y las prácticas piadosas (rezo, invocaciones,
etc.) con que introducen cualquier actividad del día y, sobre todo, cualquierempresa extraordinaria parecen tener el valor de unas medidas de defensa
y protección frente a la tentación, y en parte como protección frente a ladesgracia esperada. Pero estas protecciones pueden
resultar pronto insuficientes; emergen entonces las prohibiciones
destinadas a mantener alejada la situación de tentación.
La formación de la religión parece tener por base la sofocación de ciertas
mociones pulsionales, la renuncia a ellas; no obstante, no se trata, comoen la neurosis, de componentes exclusivamente sexuales, sino de
pulsiones egoístas, perjudiciales para la sociedad, a las que por otra parteno les falta, las más de las veces, un aporte sexual. Y en cuanto a la conciencia de culpa como derivación de una tentación.

Tabú significa algo sagrado, pero sobretodo algo prohibido, y no por algún dios, sino que es la norma misma quien prohíb...
21/04/2020

Tabú significa algo sagrado, pero sobretodo algo prohibido, y no por algún dios, sino que es la norma misma quien prohíbe. Tabú significa también algo que protege, a jefes, niños, mujeres, etc..
Wundt habla del tabú de los animales (prohibición de matarlos y comerlos), y que es el núcleo del totemismo. También pueden ser tabúes seres humanos (niños, mujeres, etc) y otros objetos como plantas, casas, etc. Wundt cree que el tabú obedece al miedo a un poder demoníaco supuestamente escondido en el tabú.
Con el tiempo el tabú pasó poco a poco a prohibir por sí solo, pasando lo demoníaco a un segundo plano. El psicoanálisis nos muestra el tabú en los enfermos obsesivos, llenos de tabúes a los que obedecen tanto como los salvajes. Hay concordancias entre las prohibiciones obsesivas neuróticas y los tabúes, como por ejemplo que son igualmente inmotivadas y de enigmático origen, y además impuestas desde dentro del sujeto. En suma, las concordancias son cuatro: carácter inmotivado, convencimiento interno, desplazabilidad (contagio) y acciones ceremoniales.
Las prohibiciones tabú son ambivalentes: en lo inconciente les gustaría violarlas, pero al mismo tiempo temen hacerlo. Las más antiguas e importantes prohibiciones-tabú son las dos leyes fundamentales del totemismo: no matar al animal totémico, y evitar el comercio sexual con los miembros del s**o opuesto del mismo clan totémico. Consiguientemente, estas debieron ser las apetencias más fuertes del hombre, ya que el fundamento del tabú es un obrar prohibido para el cual hay una intensa inclinación inconciente.
El hombre que violó un tabú se vuelve él mísmo tabú porque da el mal ejemplo a los demás, los cuales deben entonces evitarlo.

Una mirada del psicoanálisis en tiempos de videollamadaNo debe ser casualidad que sea en el seminario sobre La Angustia ...
20/04/2020

Una mirada del psicoanálisis en tiempos de videollamada

No debe ser casualidad que sea en el seminario sobre La Angustia donde Lacan asimila el fantasma --a saber: el guion que alimenta la realidad psíquica de un sujeto-- al marco de una ventana, ese ángulo o perspectiva por la cual cada sujeto construye una realidad según las particulares noticias que el prójimo dejó en su cuerpo. Desde este punto de vista, el empleo de medios digitales como el Skype, si bien ausentan los cuerpos in situ, no dejan de aportar la presencia de un marco o ventana en la pantalla del equipo. Basta evocar el recurso de retirarse oportunamente del campo de visión del sujeto para hacer presente por un instante esa necesaria ausencia que agita el deseo; la misma con la que nos “cagamos” de risa o de miedo; la misma que --ante el estereotipado chiste con que el sujeto pretende escaparse del compromiso de un decir-- el analista actualiza con la modulación de la voz o el empleo de un silencio en la línea telefónica. (Todo esto para no hablar de aquellos pacientes que se presentan a tres metros del equipo; los que se esconden detrás de algún libro o almohadón; hasta los que se presentan en ropa interior porque “en casa me estoy cagando de calor”, signos evidentes del marco fantasmático que la pantalla actualiza durante una sesión).
Quizás estos momentos en que --como canta Jorge Drexler-- se aconseja: “manten a distancias largas/ tu amor de distancias cortas”, nos sirvan para actualizar aquello de “irrealizar el referente” indicado por Lacan como condición para la práctica analítica. Es que, habida cuenta de la transferencia de amor y saber que el paciente deposita en el Otro, la principal función del cuerpo del analista para propiciar un cambio de posición subjetiva es la de causar al sujeto primero, para luego ausentarse, hacerse un hueco, ofrecerse como puro semblante. En estos días en que la superación de la pandemia depende del esfuerzo mancomunado de millones de personas, se trata entonces de ampliar o interrogar ese marco aportado por la pantalla para que las noticias del prójimo faciliten el acceso a un imaginario no especular, allí donde la singularidad habita más allá de la tontería narcisista que nos encierra en el pánico.

Por Sergio Zabalza, psicoanalista en pagina 12

El fenómeno del suicidio pone al descubierto desde una mirada psicoanalítica, tres conceptos freudianos que funcionarían...
17/04/2020

El fenómeno del suicidio pone al descubierto desde una mirada psicoanalítica, tres conceptos freudianos que funcionarían como un grupo de amebas retroalimentándose de sus propios seudópodos, estos son: la melancolía, el masoquismo y la pulsión de muerte.
El maestro Freud en su texto de Duelo y melancolía, intento desarrollar al estado melancólico como un estado donde el Yo se identifica directamente con el objeto perdido, un objeto perdido puede ser un amor, una patria, un ser querido, las ganas de vivir, la identidad, entre otros. La melancolía puede oírse muchas veces en el consultorio en el viraje de “es una mierda” a “soy una mierda”.
En el un periodo anterior a la melancolía es como si el Superyo (una instancia severa y moral construida por los mandatos familiares y sociales de nuestra psique) se hubiese comenzado a tomar lista de todos los posibles reproches, es decir cargando los cartuchos que en el estado melancólicos terminan apuntando todos contra el empobrecido Yo.
Otro concepto clave es el de pulsión de muerte. Freud plantea que en todo ser humano existe la pulsión, un proceso dinámico, un empuje psíquico por así decirlo. En más allá del Principio de Placer define que existen dos tipos de pulsiones en nosotros, la pulsión de vida y la pulsión de muerte. Una, la de vida, es un empuje creador, expansivo, de auto conservación, de amor, generadora de vida. A contraposición Freud descubre que aparecen ciertos actos humanos que atentantarían contra esto, gobernados por la pulsión de muerte, una necesidad primaria que tiene lo viviente de retornar a lo inanimado, reconociendo en ella la marca de lo demoníaco donde impera la destrucción, la desintegración y la disolución de lo vivo.
A lo largo de la historia de la humanidad las pulsiones de muertes estuvieron latentes, de hecho fueron las ocasionadoras de las grandes masacres humanas.
Pero también podemos observar las pulsiones de muerte en pequeños actos individuales, actos compulsivos que se repiten y que generan cierto daño en el paciente por ejemplo, la persona que se queja de que todas sus elecciones amorosas le son infieles y se repite la misma escena donde los descubre. El paciente que siempre elige amistades que luego de abusaran de sus buenas intenciones.
Una vez un paciente me refería que tomaba mate frío y decía “porque tomo mate frío si después me duele la panza, me gusta sentirme mal”.
Para concluir de aquí de desglosaría porque las personas repiten cosas que les hacen daño, porque fuman sabiendo que les provocara cáncer, porque aman a una persona y hacen de todo para que este los deje, porque buscan el amor en lugares que no están disponibles para ellos y donde el resultado será siempre el mismo, porque eligen quedarse en lugares donde sólo hay angustia y dolor para ellos. Pues porque existe en nosotros a diferentes escalas, pero existe, constelaciones masoquistas. El masoquismo originario adquiere un relieve decisivo, como testigo y residuo de la relación entre la pulsión de vida y muerte.
El masoquismo es el sadismo inverso introyectado hacía uno mismo.
Aquí existe el sadismo del superyó provocando en cierta medida los sentimientos de culpa y a la vez de excitación libidinal.
Porque como dice Freud y en palabras de algunos pacientes “la comodidad dentro de la incomodidad” lo que produce inplacer para un sistema, produce placer para otro sistema. Por eso ambas pulsiones coexisten en todo ser humano.
Hay un problema económico, de energía psíquica en el masoquismo, es decir que conviven ambas pulsiones, la cuestión es que a veces una puede ganar la pulseada y proclamarse soberana, atentando directamente con el Yo hasta matarlo en el plano simbólico, imaginario y REAL.

Lic Llambí Maria Victoria
M.N 71747

Poder tolerar el silencio está asociado con la capacidad de estar solo sin entrar en angustia. Donald Winnicott le dio r...
16/04/2020

Poder tolerar el silencio está asociado con la capacidad de estar solo sin entrar en angustia. Donald Winnicott le dio relieve a este concepto, subrayando que se trata de una capacidad, y planteó que es una adquisición temprana del individuo, y se ocupó de las consecuencias psicopatológicas del fracaso en la adquisición de esta capacidad. Este logro temprano se va a convertir, en el adulto, en la posibilidad de relajarse, de alcanzar la disponibilidad para el repliegue, para sentirse reposado en silencio.
Winnicott presenta esta adquisición de manera paradojal. La capacidad de estar solo comienza con la experiencia del infante para jugar solo en presencia de su madre. Winnicott contrapone este jugar con la obligación de responder constantemente a estímulos externos, a demandas de los padres. Y en esto sitúa la génesis de lo que va a denominar el falso self. Ya antes Sándor Ferenczi había puesto enlieve la repetición de una escena onírica a la que nombró “el sueño del bebé sabio” que observaba en pacientes muy perturbados por una sobreexigencia padecida desde muy temprana edad. La escena onírica repetida consiste en un bebé que habla y no sólo puede hablar sino que sabe lo que le pasa a la madre y lo que le pasa al padre y así provee soluciones a problemas domésticos. Ferenczi observa que el bebé es situado como el psiquiatra de una madre depresiva e interpreta esos sueños como la realización inconsciente de una fantasía de reparación fallida, la de curar y curarse de la depresión materna.
Entonces, el adulto podría lograr un estado de relajación placentera si de niño pudo vivenciar el jugar solo en presencia de su madre. Esta presencia no ha de ser intrusiva: hay alguien disponible pero sin exigir nada al infante. Un estar sin invadir. Esta experiencia constituiría la base de la confiabilidad y de la amistad adulta. Podemos inferir que el poder estar solo implica la presencia intrapsíquica de un Otro confiable. Exactamente lo contrario a lo que ocurre en el sentimiento de desolación.
A partir de esta experiencia de jugar solo en presencia de la madre, el infante llega a ser capaz de prescindir de la presencia real de ella. Se ha hablado de la madre introyectada o de la madre ambiente o de ambiente interno. También podemos hablar de la madre como estructura. Si pensamos en la palabra “mamá”, podemos advertir que pasa de ser un llamado a constituir una estructura intrapsíquica.
Con la capacidad de estar solo el sujeto va adquiriendo la posibilidad de permanecer durante un tiempo en un estado en el que no hay ninguna orientación, tolerando lo no integrado de su posición sin tener que estar respondiendo a estímulos externos ni tener que sostener activamente intereses y realizar acciones dirigidas.

Fragmento extraído de Pagina 12 del psiconalista Luis Vicente Miguelez.

El traumaEl trauma juega un papel fundamental en la obra de Sandor Ferenczi. Se trata quizás del punto central de su tra...
15/04/2020

El trauma

El trauma juega un papel fundamental en la obra de Sandor Ferenczi. Se trata quizás del punto central de su trabajo clínico, el que orienta la cura. No en vano, podemos extraer de su diario que la escena primaria es traumática en lo Real: el coito entre los padres es visto por el niño como sá**co, pero porque es en realidad un acto violento. No es un efecto de interpretación, sino una constatación de la realidad.

El trauma queda fijado en muchos casos por el abuso sexual, que es vivido en el cuerpo. El displacer corporal intenso, si insiste, desaparece y se torna placer; a la vez, la víctima considera la mutilación corporal, desapareciendo la conciencia del cuerpo como propio. Surge así una sensación de haber superado el espacio y el tiempo, que se torna insensibilidad: ésta es una venganza frente al sadismo del agresor.

La sustancia cuerpo se torna psiquismo: hay lenguaje de los órganos. El análisis del shock pasa por la reconstrucción del mismo a partir de imágenes y palabras, lo que lleva a la compulsión de repetición mientras se ubica y construye. El analista debe por tanto construir activamente con el paciente la realidad del trauma, para poner freno a la repetición. Para ello, debe ser auténtico, desvelar al paciente sus sensaciones de malestar, y si se requiere fragmentos de su propio inconsciente.

No en vano, Ferenczi deja entender en su diario que él mismo fue forzado en su infancia, y sostiene que comunicarlo a los pacientes que han sufrido de abuso tiene efectos positivos en la cura. Queda en evidencia la lógica especular de la intervención, en la que los lugares de analista y analizante quedan confundidos, como veremos en el análisis mutuo.

Para Ferenczi, el final de un análisis produce una resignación frente al trauma, que constituye la esencia del ser del paciente. Es posible así una reunificación de lo reprimido.

Freud analiza en 1923 en su estudio sobre "Una neurosis demoniaca del siglo XVII", la historia del pintor Cristóbal Hain...
14/04/2020

Freud analiza en 1923 en su estudio sobre "Una neurosis demoniaca del siglo XVII", la historia del pintor Cristóbal Haintzmann, que cae en ataques convulsivos repetidos después de entrar años antes, en tratos ilícitos con el demonio. El pacto mismo es para Freud una fantasía neurótica, y el demonio es sustituto del padre, con el cual pacta a raíz de la muerte del padre verdadero. Al rebajar a su padre a la categoría de demonio, muestra odio y amor hacia él, y al mismo tiempo deseo de castigo y miedo a la castración, dada su intensa fijación a la madre, como lo muestran los documentos que hablan de su vida. Freud presenta en suma el caso, como confirmación, si es que para él faltaba alguna, de su teoría de la líbido, de la existencia del complejo de Edipo, y de la necesidad de redención y autocastigo.

Dice Freud: "Retornamos, por lo tanto a nuestra hipótesis de que el demonio, al que nuestro pintor vende su alma, es para él, un sustituto del padre, con ello armoniza también la figura en que primero se le apareció: la de un honrado burgués de edad madura, con barba negra, capa roja y sombrero negro, un bastón en la mano derecha y un perro negro a su lado. Luego, su apariencia se hizo cada vez más espantable y, podríamos decir, más mitológica, mostrando ya como atributos, cuernos, garras de águila y alas de murciélago. Por último, en la capilla, surge bajo las formas de dragón alado". Más adelante afirma: "Pero las contradicciones dadas en la naturaleza primitiva de Dios son un reflejo de la ambivalencia que domina la relación del individuo con su padre personal. Si el Dios bondadoso y justo es un sustituto del padre, no es de extrañar que también la actitud hostil, que odia y teme y acusa al padre, haya llegado también a manifestarse en la creación de Satán. Así, pues, el padre sería el prototipo individual tanto de Dios como del diablo.

Panorama: ¿Qué es lo que empuja a la gente a analizarse? Lacan:  El miedo. Cuando al hombre le llegan las cosas, incluso...
13/04/2020

Panorama: ¿Qué es lo que empuja a la gente a analizarse?

Lacan: El miedo. Cuando al hombre le llegan las cosas, incluso las cosas que ha querido, que no comprende, tiene miedo. Sufre de no comprender y poco a poco entra en un estado de pánico. Es la neurosis. En la neurosis histérica el cuerpo deviene enfermo del miedo de estar enfermo sin estarlo realmente. En la neurosis obsesiva el miedo pone cosas bizarras en la cabeza ... pensamientos que no se pueden controlar, fobias en las cuales formas y objetos adquieren significaciones diversas y espantosas.

Panorama: ¿Por ejemplo?

Lacan: El neurótico llega a sentirse empujado por una necesidad espantosa de tener que verificar docenas de veces si la canilla está cerrada de verdad o si tal cosa está bien en su lugar, sabiendo con certeza que la canilla está como debe estar y que la cosa está en su lugar. No hay pastilla que cure eso. Tú debes descubrir por qué eso te llega y saber lo que eso significa.

Panorama: ¿Y el tratamiento?

Lacan: El neurótico es un enfermo que se trata con la palabra, sobre todo con la suya. Debe hablar, contar, explicar él mismo. Freud lo define así: “asunción de la parte del sujeto de su propia historia, en la medida en que ella está constituida por la palabra dirigida a otro”. El psicoanalista no tiene mas remedio que ser el rey de la palabra. Freud explicaba que el inconsciente no es tanto profundo sino más bien que es inaccesible a la profundización consciente. Y decía también que en ese inconsciente “ello habla”: un sujeto en el sujeto trascendiendo al sujeto. La palabra es la gran fuerza del psicoanálisis.

Panorama: ¿Palabra de quien? ¿Del enfermo o del analista?

Lacan: En el psicoanálisis, los términos “enfermo, médico, medicina” no son exactos, no son utilizados. Incluso las fórmulas pasivas que son utilizadas habitualmente no son justas. Se dice “hacerse psicoanalizar”. Es falso. Aquel que hace el trabajo en análisis es aquel que habla, el sujeto analizante mismo si el lo hace según el modelo sugerido por el analista que le indica cómo proceder y lo ayuda con sus intervenciones. Las interpretaciones que les son proporcionadas parecen dar sentido en un primer abordaje a aquello que el analizante dice.
En realidad la interpretación es más sutil, tiende a borrar el sentido de las cosas por las cuales el sujeto sufre. El objetivo es el de mostrarle a través de su propio relato que su síntoma, digamos la enfermedad, no está en relación con nada, que está desanudada de todo sentido. Incluso, si en apariencia es real, él no existe.
Las vías por las cuales esta acción de la palabra procede pide mucha práctica y una paciencia infinita. La paciencia y la ponderación son los instrumentos del psicoanálisis. La técnica consiste en saber ponderar la ayuda que se le da al analizante; es por esto que el psicoanálisis es difícil.

Entrevista a Lacan 1974

La tarea del psicoanalista cuando interpreta los sueños, según Freud, consiste en cambiar el relato que recibe de su pac...
11/04/2020

La tarea del psicoanalista cuando interpreta los sueños, según Freud, consiste en cambiar el relato que recibe de su paciente, el "contenido manifiesto", por un nuevo texto que es el "contenido latente" (escondido) del sueño que ha escuchado, valiéndose de las asociaciones aportadas por el soñante en la sesión analítica. Eso es "interpretar" (deuten) el sueño.
Véase bien, "del sueño que ha escuchado" porque, para un psicoanalista, no hay más sueño que ése, la narración que oye de un sujeto en la sesión, un sujeto que ha demandado sus servicios, que paga por ello y que espera una respuesta de quien supuestamente sabe lo que tiene que hacer cuando le cuentan un sueño. Es por eso que el psicoanalista está relativamente desinteresado en los notables avances que la ciencia neurofisiológica ha hecho en este terreno. No por desdén sino porque sabe que esas investigaciones apuntan a algo diferente que las suyas y se refieren a otras cosas que las propias del análisis. Alguna vez Lacan dijo que había visto suficientes electroencefalogramas como para saber que nunca una idea o pensamiento se manifestaba en ellos. Para el electrofisiólogo el sueño es algo que pasa de noche y que él investiga con electrodos en la cabeza. Para el psicoanalista es algo que oye durante el día de la boca de un sujeto más o menos perplejo ante una producción de su psiquismo cuyo sentido se le escapa y que espera de él, a quien está ligado por una relación transferencial, que aporte algún tipo de comprensión y, fundamentalmente, que integre al sueño con el conjunto de su vida y de su experiencia con los otros. Como se ve, hay una perturbadora homonimia para referirse a dos realidades diferentes, cada una de las cuales merece ser investigada por separado pues requieren de una metodología distinta. El sueño del neurofisiólogo no es el mismo que el sueño del poeta ni el sueño del psicoanalista. Es menester evitar las confusiones acarreadas por esa coincidencia indeseable en torno a la palabra "sueño".
El analista no trabaja con lo soñado por el durmiente sino con el sueño relatado. Su objeto cambia con cada palabra que el sujeto, comprometido a decir todo lo que se le pase por la cabeza, agrega al relato. La naturaleza del sueño es lenguajera. La presuposición freudiana es que el sueño tiene la función de proteger el dormir y es movilizado por ciertos restos diurnos, por pensamientos que han quedado revoloteando en el alma del soñante durante el día y se siguen elaborando durante la noche. Esas preocupaciones no quedan, sin embargo, aisladas; ellas se ligan con deseos escondidos para el sujeto mismo, inconscientes. Por eso la tantas veces aludida expresión de Freud: "El sueño es la via regia para el acceso al inconsciente." A la que debe reunirse su otra tesis: "El sueño da forma figurada al cumplimiento de un deseo." En última instancia, su interpretación se reduce a un "ojalá" de algo que el sujeto no puede realizar en su vida vigil porque resultaría contrario a su yo, porque chocaría con sus sistemas de valores o con sus conveniencias sociales. Es por ese camino que el sueño está esencialmente ligado a la transgresión, a lo que el sujeto rechaza de sí mismo, a lo más íntimo de él que prefiere desconocer, mantener bajo represión. El relajamiento de la censura que durante el día imprimimos a nuestros pensamientos permite que, durante la noche, cuando esas imágenes resultan inofensivas, cuando no tenemos acceso a la motilidad que nos llevaría a actuar estos impulsos "peligrosos", nos permitamos soñar y, por lo general, olvidar rápidamente o devaluar la experiencia onírica diciendo: "era tan sólo un sueño".
El eje de la palabra del analizante es el poder de resolver soberanamente, con la mayor libertad posible, sobre el sentido de su soñar.
Alcanzar la verdad del sueño es tarea comparable a la de alcanzar la verdad del original en la traducción. El buen traductor no es el que impone las leyes de su lenguaje al texto original para hacerlo "comprensible", sino el que hace surgir de él su médula, lo "intraducible", lo que no se reduce a una jerga compartida.
Es lo que sucede con los sueños, pero sucede así cuando no se interponen las sospechosas influencias de los divulgadores que aplanan y ocultan la excepcional riqueza, los sutiles matices, el hambre por lo desconocido, la cabal originalidad de esa vida onírica que Freud descubrió y en donde pululan sentidos insólitos que terminan en el ombligo de lo incognoscible.

Fragmento de revista elsigma de psicoanálisis sobre algunas conceptualismos acerca de la teoria del sueño de Freud.

Laplanche y Pontalis sostienen que al hablar de la teoría del acto fallido, remitimos al lector a la Psico-patología de ...
10/04/2020

Laplanche y Pontalis sostienen que al hablar de la teoría del acto fallido, remitimos al lector a la Psico-patología de la vida cotidiana, de Freud , de la cual se deduce que el acto llamado fallido es, en otro plano, un acto ejecutado con éxito: el deseo
inconsciente se ha realizado en una forma a menudo muy manifiesta.
El término «acto fallido» traduce la palabra alemana Fehlleistung que para Freud comprende no solamente acciones stricto sensu, sino también toda clase de errores y lapsus de la palabra y del funcionamiento psíquico.
Freud pensaba que las operaciones fallidas de la vida normal como de las neurosis tenían mecanismos similares al de la formación de sueños y eran expresiones de otro lugar distinto que el de la conciencia, como si se tratara de una doble conciencia, aquella que conocíamos y otra que desconocíamos.
Así es que en el "Olvido de nombres propios", su primer artículo de Psicopatología de la vida cotidiana, va a exponer el caso Signorelli, en el cual va a mostrar el fracaso de una función psíquica como es el "recordar".
Pero no solo se produce el olvido sino que, ese no recordar se desplazó hacia nombres que actuaron como sustitutos falsos.
El ejemplo dice así:
"...Iba en un viaje en coche con un extraño desde Ragusa, en Dalmacia, hacia una estación de Herzegovina. Durante el viaje hablábamos sobre Italia y le pregunté a mi compañero si había estado en Orvieto y contemplado los famosos frescos sobre las cosas últimas de "X"..."
En el "Olvido de palabras extranjeras", escribe:
"..Parece muy posible que la emergencia de algún tipo de recuerdo sustitutivo es un signo constante del olvido tendencioso, motivado por represión."...
En el caso "Signorelli" todo el tiempo que el nombre del pintor fue inasequible para él, tuvo hipernítido el recuerdo visual de su ciclo de frescos y de su autorretrato, pintado en el ángulo de uno de sus cuadros.
En lugar del nombre buscado, Luca Signorelli, se le ocurrían Botticelli y Boltraffio, que enseguida su juicio rechazaba por erróneos.
Así, trata de explicarse este olvido de nombre recordando ¿Cuál era el tema inmediatamente anterior a aquella conversación?. Su conversación versaba acerca de las costumbres que se atribuyen a los turcos de esa región: su confianza en el médico; su valor ante la muerte, pero prefiere callar otro rasgo que le ha sido relatado: su valorización del elemento sexual.
Por otra parte había recibido una noticia hacía una pocas semanas, durante su residencia en Traffoi, en la cual le comunicaron que un paciente que a él le importaba mucho, había puesto fin a su vida a causa de una perturbación sexual.
Es decir que podríamos conjeturar, al decir de Freud, que el olvido surge como una perturbación del nuevo tema que emergía por el precedente.
En la carta dirigida a Fliess el 22-09-1898, expresa:
"... Un segundo ejemplo de olvido de nombre se ha resuelto de manera todavía más fácil. Al nombre del gran pintor que hizo el Juicio Final en Orvieto, lo más grandioso que he visto hasta hoy, no lo podía encontrar y surgían Botticelli y Boltraffio, con certeza de lo incorrecto.
Por fin averigüé el apellido: Signorelli , y enseguida supe por mi mismo el nombre de pila: Luca, como prueba de que era solo un reprimir, no un genuino olvidar.......Está claro porque saltó al primer plano Botticelli, lo reprimido fue solo Signor, la doble Bo en los dos nombres sustitutivos encuentra su esclarecimiento en el recuerdo eficaz para la represión, cuyo contenido tuvo por teatro Bosnia...
Freud principalmente encontró aquí una relación entre el nombre olvidado y un elemento reprimido justo antes de la escena del olvido del nombre que estaba relacionado con el tema de “muerte y sexualidad”. Se trata entonces de un “olvido motivado por represión”.
En otros términos, el nombre olvidado está relacionado no sólo con los nombres sustitutivos, sino también con un elemento reprimido anteriormente. Estos nombres sustitutivos que se le imponen lo remiten tanto a lo que quería olvidar (el elemento previamente reprimido) como a lo que quería recordar (el nombre en cuestión).

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