03/02/2026
Hoy por la mañana, conversando con una amiga, y también en una sesión con una querida paciente, volvimos a algo muy habitual en las parejas: discutir por escenas cotidianas que parecen menores.
Por quién trabaja desde casa y quién no, por quién genera el dinero, por un comentario que se interpreta mal, por exigencias, por quién se ocupa de la casa o de los hijxs.
Y ahí aparece una pregunta clave en terapia de pareja:
¿estamos discutiendo para resolver algo concreto o esa discusión es la punta de un iceberg?
Según John Gottman, muchas discusiones se resuelven cuando el tema es puntual y la conversación permite acuerdos posibles.
Pero cuando una pelea se repite, se intensifica o deja una sensación de vacío después, suele no ser por lo que se dice, sino por lo que eso simboliza: cansancio no reconocido, sensación de desigualdad, falta de equipo, necesidad de validación o de cuidado.
La diferencia no está tanto en el tema, sino en el efecto:
si después de hablar hay alivio, probablemente era algo concreto.
Si después queda distancia, enojo o la sensación de “otra vez lo mismo”, tal vez el vínculo está intentando decir algo más profundo.
A veces no peleamos por la escena.
Peleamos por lo que esa escena despierta.
👆🏻Pregunta para vos:
¿En tus discusiones sentís que están resolviendo algo puntual…
o que hay algo más profundo pidiendo ser escuchado?
(me apasiona el tema vínculos.. así que te leo atentamente ☺️)