27/11/2025
🟡En la tradición china, el carácter 忍 (rěn), que significa tolerancia, es mucho más profundo de lo que parece. Se explica a través del carácter 能 (néng), “habilidad”, asociado simbólicamente al oso: una criatura fuerte, sabia y con una poderosa vida interior. No es casualidad que incluso el mítico Emperador Amarillo fuese llamado “Youxiong”, el del oso.
A lo largo de miles de años, historias y leyendas han moldeado el entendimiento chino sobre esta virtud: la capacidad de resistir con calma, de mantener la integridad aun cuando todo alrededor se derrumba.
Una de las más conmovedoras es la de Su Wu, diplomático de la dinastía Han y ejemplo eterno de lealtad y perseverancia.
Durante un período de agitación política, Su Wu fue capturado por los xiongnu, un pueblo nómada del norte. Intentaron doblegarlo de todas las formas posibles: promesas, castigos, aislamiento. Nada funcionó.
Lo enviaron al desierto helado cerca del lago Baikal, donde pasó 19 años pastoreando ovejas. Sobrevivía como podía: comiendo plantas, derritiendo nieve… y cuando la noche era demasiado fría, se acurrucaba entre los animales para no congelarse.
Pero nunca cedió. Jamás traicionó a su pueblo. Y nunca soltó el bastón imperial que llevaba como símbolo de su misión.
En el último intento por quebrarlo, un funcionario enviado para persuadirlo terminó diciendo, con vergüenza y admiración:
“¡Es realmente un héroe! Nosotros, los que intentamos convencerlo, somos quienes cometemos un crimen”.
Cuando por fin regresó a casa, ya de cabello blanco, Su Wu todavía sostenía el mismo bastón, gastado por el tiempo pero firme… igual que su espíritu.
La historia de “Su Wu pastoreando ovejas” sigue viva porque nos recuerda algo esencial:
La tolerancia no es pasividad, es fuerza interior.
Es mantener la dignidad incluso en la adversidad.
Es la muestra más profunda de integridad humana.
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