23/12/2021
Compartimos la traducción del texto " Wellness at the Holidays" (Bienestar en las Fiestas), realizado por el Lic. Damián Larrimbe, publicado en Diciembre de 2019, en Art & Tech For a Better World:
"Las fiestas puede ser un período de alegría, felicidad y celebraciones. Un momento de reuniones con familiares y amigos donde la unión marca la pauta.
Sin embargo, también puede ser un tramo del año muy exigente. Para algunas personas, aumenta el nivel de soledad, estrés y ansiedad. Según una encuesta de la Asociación Estadounidense de Psicología, el 38 % de los individuos expresaron que se sentían más estresados durante la temporada navideña. En otra encuesta, realizada por Principal Financial Group, el 53 % experimenta más estrés financiero debido a la presión del gasto de las fiestas. La falta de tiempo y dinero, el factor comercial, la exigencia de dar regalos y, también, las reuniones familiares, son los agentes estresantes en esta época. Por lo tanto, aquí hay algunos consejos que pueden ayudar a transitar este período.
En primer lugar, hay que tener expectativas realistas: No todo tiene que ser perfecto. Si se quiere tener un excelente final a un gran año, darle un mejor cierre a un mal año; o, simplemente, pasar una hermosa noche, hay que pensar dentro de las posibilidades. No lleves tus fantasías adonde no puedas perseguirlas. Como dije, la unión marca la pauta, el resto es secundario.
Evitar la "trampa de la felicidad": Como explica Debra Kissen, directora ejecutiva del Light on Anxiety CBT Treatment Center en Chicago y copresidenta del comité de educación pública de la Asociación Norteamericana de Ansiedad y Depresión: "Cuando nos esforzamos demasiado para ser felices, nos sentimos miserables". La presión de estar “alegre y optimista” puede ser abrumadora y, contrariamente, llevarnos por el camino opuesto hacia la tristeza y la frustración. Deja fluir tus sentimientos y sé tú mismo. Nunca puedes equivocarte con eso.
Otra cosa es reconocer tus propios factores estresantes de las fiestas: Ya sean situaciones sociales, cantidad de tiempo, gasto de dinero o reuniones familiares, anticípalas y visualízalas. Planifica con anticipación, ya que te permitirá disminuir el impacto emocional y establecer respuestas más saludables. Si no puedes evitarlos, estar preparado te ayudará a superarlos de una mejor manera.
Recuerda lo que te hace feliz: No te dejes llevar por las obligaciones sociales ni comerciales. Si este es un momento de alegría, dátelo a tí mismo. Encuentra un momento y un lugar para estar lejos y hacé lo que haga sonreír a tu corazón. Ha sido un año largo. Merecido lo tienes.
Agradece: Como dice el Dr. en Psicología y Comunicación Interpersonal Alan Zimmerman, "... cuanto más gracias das, menos estrés tendrás". Puedes escribir los motivos en una hoja de papel y ponerla cerca de tu corazón mientras dices "gracias". Puedes tomarte un momento de tranquilidad para mirar a tu alrededor y reconocer. O simplemente puedes recitarlos mentalmente en cada brindis que hagas. Puede que no sean muchos, pueden que sí. No importa. Son lo que deberían ser en este momento de la vida. Y son tuyos. Eso es suficiente.
Deja atrás y dale cierre: No cargues con el peso de lo negativo para el próximo año. Es hora de dejarlos ir. Escribe en un papel y quémalos (de forma segura, por supuesto). O simplemente rompa la hoja y tírala hacia atrás sobre tus hombros. Aproveche este cambio de año como una oportunidad. Año nuevo, vida nueva. Que no sea sólo un cambio de número. Hay que entender: a medida que comienza un nuevo viaje, el equipaje que te llevó allí ya no es necesario.
Por último, recuerda que es lo importante: No se trata de un regalo caro. No se trata de una comida perfecta. Se trata de un gran abrazo. Una risa compartida. Un beso cariñoso. Se trata de conectarse, aunque sea solo por mensaje de texto, para decir: “Estoy aquí. Espero que todo este bien”; o al contrario: “¿Podemos hablar? Lo necesito”. Se trata de dar y compartir, no de tomar y poseer. Se trata de personas, no de cosas. Se trata de tí y de tus seres queridos. El resto… bueno...
Como todos los años, las fiestas pueden ser ambivalentes. Los aspectos positivos siempre te ayudarán a navegar a través de los aspectos negativos. Permítete hacer lo que te haga feliz. Todo irá bien a partir de ahí."