30/12/2025
𝗠𝗘𝗧𝗔𝗦 𝟮𝟬𝟮𝟱 ©
El premio invisible
por Juan A. Currado
Al mirar atrás, al cierre de este 2025, es inevitable pensar en todas las metas que nos propusimos. Algunas se cumplieron y nos regalaron esa sensación profunda de logro, ese respiro que nos recuerda que somos capaces. Celebrarlas, reconocer nuestro esfuerzo y sentir orgullo sin culpa, no es vanidad: es darle combustible a nuestro corazón y a nuestra mente para continuar trazando nuevos caminos.
Otras metas quizás no se alcanzaron. Fracasos o desvíos que, aunque duelan, no disminuyen nuestro valor ni nuestro esfuerzo. Son recordatorios de que la vida no es solo llegar a la cima, sino recorrer el camino. Y muchas metas siguen en proceso, pendientes, como semillas que aún germinan y nos invitan a la paciencia y a la constancia.
Pero más allá de los resultados, lo más valioso es lo que sucedió en nosotros durante este recorrido. Cada intento nos enfrentó a nuestros límites, nos enseñó a ser más resilientes, más claros y más estratégicos. Nos obligó a pedir ayuda, a tolerar la incertidumbre, a levantarnos tras cada tropiezo. La transformación interna que surgió en este camino —más humildes, más íntegros, más humanos— es un premio silencioso y duradero que nos acompañará siempre.
Al cerrar este año, vale detenernos y preguntarnos: “¿Qué aprendí de mí? ¿Qué cambió en mí tras estos intentos y logros?” Reconocerlo multiplica el valor de todo lo vivido y nos da raíces firmes para recibir el 2026 con conciencia, esperanza y fuerza renovada.
© 𝗝𝘂𝗮𝗻 𝗔. 𝗖𝘂𝗿𝗿𝗮𝗱𝗼. Lic. en Psicología, UBA, MN 15.548
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