15/02/2021
«Pero hay otro principio (arche) del alma, superior a toda naturaleza y conocimiento, por el cual podemos unirnos con los Dioses, trascender el orden mundano y participar en la vida y la actividad eterna [...]. El alma se separa entonces enteramente de aquellas cosas que la unen al mundo generado, se aleja del inferior e intercambia una vida por otra. Se entrega a otro orden, habiendo abandonado por completo su anterior existencia.» Jámblico, On the Mysteries.
El neoplatónico Jámblico creía que el principio unificador que transforma el alma, del orden profano al orden sagrado del significado, era el mismo principio que mantenía unido al cosmos: el eros .
Desde su perspectiva, la encarnación del alma es el eje a través del cual el eros divino regresa a sí mismo. Es la tensión causada por la separación de la divinidad la que estimula la circulación de Eros.
Eros, entonces, se entiende como el principio que atrae y unifica lo que se separado de lo sagrado.
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