10/02/2026
El comienzo de clases también trae ruidos. Y no todos los perciben de la misma manera.
Para algunas infancias y adolescentes, ciertos sonidos pueden sentirse amplificados, invasivos o incluso resultar dolorosos.
Los reductores de sonido son un apoyo clave para acompañar la participación en la escuela y en la vida cotidiana, en espacios públicos y en casa, sin aislar ni excluir.
Cómodos, livianos y fáciles de transportar, no ajustan ni generan presión, por lo que pueden usarse durante períodos prolongados para reducir el impacto de ruidos intensos y favorecer la autorregulación en momentos desafiantes sin provocar dolor en las orejas ni en la cabeza.
No es un capricho, sino una forma distinta de procesar el entorno. Y un apoyo simple, hace una gran diferencia.
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📷 .solbecerra