29/04/2026
Muchas veces, la agorafobia puede limitar la vida cotidiana y hacer que salir, moverse o estar en ciertos lugares se vuelva difícil.
Con el tiempo, esto puede llevar a evitar cada vez más situaciones y a sentir que el mundo se va achicando.
Pero ese no tiene por qué ser el final de la historia.
Con el acompañamiento adecuado, es posible empezar a recuperar espacios, actividades y lugares que antes parecían imposibles.
Los cambios no suelen ser de un día para el otro. Son parte de un proceso que se construye paso a paso.