Reiki
La práctica del Reiki se basa en un emisor o canal que, a través de sus manos, transmite energía vital (Reiki) a un receptor que puede ser otra persona o él mismo.
Su efecto terapéutico se produce cuando el Reikista dirige la energía vital universal al receptor, poniendo a disposición de éste un canal de Energía Ilimitada (también llamada Energía Divina), mediante la imposición de manos. De esta manera los reikistas se convierten en un canal de energía de luz dirigiendo la energía Reiki hacia la persona. No se transfiere ni interviene la energía personal del reikista; al contrario, el reikista se enriquece y se carga de energía en el momento que ésta fluye. Cualquier persona puede convertirse en canal de la Energía Universal Reiki mientras lo desee. Reiki es un regalo que viene directamente de la fuente espiritual más alta y por ello debe ser tomado con responsabilidad y con el máximo respeto. Es una técnica segura, compatible con cualquier otro tipo de terapia o tratamiento. No es un sistema religioso o filosófico que proponga restricciones ni tabúes.
Gracias a que Reiki es una energía universal, los tratamientos también pueden dirigirse a otros seres vivos como animales e incluso plantas.