10/01/2026
Hay una idea que muchas veces pasa desapercibida:
Que la identidad de las mujeres debería apoyarse en la belleza.
No como algo cambiante, vivo, propio del paso del tiempo, sino como algo que hay que sostener, cuidar, mantener.
Cuando el valor personal se apoya ahí, la mirada se va hacia afuera.
A cuánto gusto.
A cuánto encajo.
A cuánta aprobación recibo.
Y eso nos deja en un lugar muy frágil.
Porque si la belleza es el sostén,
cualquier cambio se vive como una amenaza.
El cuerpo que cambia, la edad, el cansancio, la comparación constante.
Esta frase no habla solo de estética.
habla de cómo se espera que seamos siendo mujeres, que conductas eso nos dicta y cómo eso impacta en el amor propio.
Y ahora te pregunto...
¿Qué pasaría si dejamos de sostener un ideal de belleza y empezamos a habitarnos desde otro lugar?