09/03/2022
OTRA FORMA DE AMAR RESPONSABLEMENTE
El sueño de la casa propia en la juventud nos atraviesa por igual. Nacen nuestros hijos, allí crecen, se educan, viven, son, somos bajo nuestro techo propio. Desde o bajo él forjamos nuestra vida y la de los que queremos.
Cuando un adulto mayor se “atrinchera” en el que siempre fue su techo, su hogar, su refugio; responde a todo esto, a los recuerdos hermosos y la vida allí transcurrida con los seres más queridos y añorados.
Lo cierto es que llega una edad en la que estas amadas paredes que otrora nos cobijaron, hoy pueden volverse hostiles y hasta peligrosas.
Reza la crónica del día: Adulto mayor desalojado de su vivienda por la fuerza, por una supuesta emergencia médica, a las horas, moría en un hospital y su “sueño propio” usurpado. Su cuidadora sospechada de ser parte en el hecho.
Por lo general cuando las vicisitudes de la vida cercenan la salud de los adultos, las personas responsables de sus cuidados optan por dos caminos: una buena residencia geriátrica con profesionales a cargo; o el cuidado particular en la vivienda propia por parte de contratados.
Refiero solo a estas dos opciones como las mas remponsables ya que hay una serie de cuidados especiales que solo pueden brindar personas preparadas para ello. El amor familiar puede ser inmenso pero a veces, no conoce de escaras, tension alta, hidratacion, glucemias, maniobras posturales, etc.
Ambos caminos Residencia geriatrica o personal dentro de la vivienda, son válidos porque muchos adultos mayores ya no pueden desenvolverse por sí mismos para manejar: gas, electricidad, baños, compra de insumos, dinero, cuidados clínicos personales, etc. Pero CUIDADO! En ambos casos se debe elegir muy bien. MUY BIEN