13/04/2020
Hoy todos, tanto adultos como niños y adolescentes, estamos atravesando una situación particular que por momentos puede volverse desorganizadora. Es lógico que podamos sentirnos desbordados, abrumados por el encierro, la falta de salidas y contacto físico con el otro, el miedo, las preocupaciones, la ansiedad, la angustia..
Nadie está exento de experimentar experiencias de estrés e incertidumbre.
Como adultos, nuestra tarea es acompañar a los niños y adolescentes. Para esto, es importante que primero podamos organizar nuestra propia experiencia para luego poder ayudarlos a organizar la suya. En principio tenemos que poder informarnos de manera adecuada acerca de la situación y de lo que debemos hacer para comprender lo que sucede, conectar con lo que esto nos produce, buscar redes de apoyo y contención (amigos, familiares, tribus, profesionales en caso de necesitar) y una vez que tengamos certezas que nos organicen, podemos acercarnos a nuestros niños y adolescentes y hablarlo con ellos, para que lo puedan regular.
Es importante brindarles una contención racional a través del diálogo pero también una contención emocional.
Por lo tanto tenemos que preguntarles cómo están, que sienten. Pero en este diálogo, es fundamental acercarse a su mundo emocional, a su mundo de preocupaciones (que pueden ser muy distintas a las nuestras) para poder conectar con ellos. Validar y acompañar lo que sienten, mostrándoles una disponibilidad honesta y respetuosa. De esa manera, ellos podrán abrirnos su mundo afectivo, para que los podamos amparar. Y luego sí poder preguntarles qué necesitan saber y/o hacer para sentirse más tranquilos.
A la hora de sostenerlo, recuerden estas dos palabras claves: DISPONIBILIDAD "yo estaré acá para vos" y CALMA (que se trasmite más allá de lo verbal, en lo no verbal: el rostro, la respiración, los gestos, los tonos de voz, cuerpo)
Por último debemos tener presente la importancia del sentido del humor, el juego, el diálogo, el respeto y los abrazos.
Espero que les sirva.
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