22/12/2025
Qhapaq Raymin
Solsticio de Verano, la fuerza del sol.
En el hemisferio sur entramos en la mitad del año solar, un momento de plenitud y fecundidad, el ciclo solar que inició en el solsticio de invierno, llega a su cúspide con el sol joven, fuerte y fecundo, maduro, abundante para traer su maestría y tarea.
Es tiempo de brotes y crecimientos, de expansión, de decisiones, de fortalecer el propósito espiritual, de iluminar el camino personal y la verdad profunda en coherencia.
Cuenta la cultura Kallawaya en la voz de don Aurelio Ortiz, que el sol joven Wayna Inti y la princesa de la lluvia
Suyapara, se unen en matrimonio para regar desde el cielo y fecundar la tierra trayendo la época estival para la continuidad de la vida.
La luz convoca y los días largos nos traen más horas para ver, discernir, hacer, elegir, comprometerse, responsabilizarse y cuidar cada paso y semilla en convivencia con todo lo que nos rodea en el mundo visible e invisible, con los espíritus dadores de vida de la naturaleza y el espacio-tiempo.
Del 21 al 24 en el Qollasuyu, la región de la medicina del cóndor, realizamos en ceremonia las ofrendas, honrando y celebrando este acontecimiento de poderosa energía y claridad. Se eligen y renuevan las autoridades, se realizan las uniones de pareja, se presenta a los nacidos a las cuatro direcciones.
Toda la organización en equilibrio con lo más grande, nos fortalece y renueva la memoria del espíritu, trayendo armonía y salud a nuestras vidas.
Jaylli
Jallalla