20/01/2026
"Al final solo queda el Amor"
En el tejido invisible del universo,
hay almas que viajan con una misma luz.
Almas que, aun antes de encontrarse en la tierra,
ya se reconocen en lo eterno.
Así son ustedes, Mariana y Esperanza:
dos almas que no se buscaron con los ojos,
pero sí con la esencia.
Y cuando finalmente se vieron,
no fue un inicio,
sino un reencuentro.
Dicen que cuando dos almas afines se cruzan,
la vida se ordena,
la energía se aquieta,
y el corazón recuerda su hogar.
Esto es lo que ocurrió entre ustedes:
un reconocimiento profundo,
como si una parte divina hubiera dicho:
“Aquí es.”
Mariana, tu alma trajo claridad, presencia y verdad.
Esperanza, la tuya trajo calidez, entrega y un amor que abraza.
Juntas, crearon un espacio sagrado
donde cada una puede ser
lo que realmente es:
alma libre, alma luminosa, alma completa.
Hoy, ante este cielo que las mira
y ante la tierra que las sostiene,
sus almas se honran.
Honran la historia que las trajo aquí,
honran las pruebas, los aprendizajes y los caminos abiertos,
y honran también la fuerza invisible
que hizo que se reconocieran más allá de tiempo y forma.
Porque esta unión no es solo un vínculo humano:
es un pacto del alma.
Un pacto de cuidado,
de crecimiento,
de luz compartida.
Hoy, Mariana y Esperanza,
sus almas se toman de la mano
y dicen “sí” desde un lugar profundo:
sí a caminar juntas,
sí a sostener la luz de la otra,
sí a elevarse acompañadas,
sí a un amor que no es casual,
sino guiado.
Que esta ceremonia sea la memoria viva
de que cuando dos almas se reconocen,
el universo conspira,las puertas se abren
y el amor se convierte en camino sagrado.
Que el amor de ustedes siga siendo guía,
refugio y bendición.