22/04/2026
Algunos de los tratamientos más utilizados en el consultorio:
Pit
(Perineural injection treatment)
La terapia con inyecciones perineurales (PIT) conocida también como neuro proloterapia ó Proloterapia Subcutánea (PSI) es una nueva y sorprendente técnica para el tratamiento del dolor crónico de origen neuropático (polineuropatía diabética, neuralgias, dolores músculo-esqueléticos miofasciales) de cuello (cervicalgias) y de cintura (lumbalgias) y en articulaciones: hombros, codos, manos, caderas, rodillas, tobillos, pies, etc.. No está indicado en el dolor de origen maligno.
El objetivo del PIT es normalizar el funcionamiento de los nervios periféricos inflamados aliviando y solucionando el dolor.
Pequeñas inyecciones de dextrosa a muy baja concentración (al 5%, con un buffer para llevarla a un Ph neutro) en los puntos dolorosos, o sea por donde transcurren fibras comunicantes de los nervios profundos que por la Ley de Hilton se conectan a todas las demás estructuras y se interconectan entre sí. La Ley de Hilton indica que los nervios sensitivos que cubren la piel están unidos con los nervios profundos que inervan las articulaciones, ligamentos y tendones en su camino hacia la médula espinal. Los nervios de la piel son fáciles de mantener irritados por la contracción del músculo producida por golpes o manteniendo posiciones anormales (es decir, mala postura). Se postula que la Dextrosan al 5% inhibe los receptores vinculados al dolor situado en el nervio que transmite y modula el dolor (específicamente en el terminal pre-sináptico) denominados TRVP-1 (transient receptor potential vanilloid) de los nervios sensitivos periféricos.
En el dolor crónico músculo esquelético. Los nervios periféricos se encuentran inflamados debido a que sufren compresiones por las fibras musculares (contracturas), las fibras aponeuróticas, huesos, tendones, ligamentos (atrapamientos) y desencadenan sustancias que producen dolor (sustancia P) y la glucosa neutraliza este efecto. La inyección cercana a los nervios subcutáneos para restaurar su función normal ha mostrado tasas de éxito entre el 80-90% de los pacientes de alivio del dolor.