28/06/2022
*Añjali mudra*
es la pocisión de las manos, las palmas de las manos juntas, enfrentadas empujandose suavemente entre sí. la raíz del dedo gordo conecta con el centro del pecho y el resto de los dedos apuntan hacía el cielo. es un gesto, un sello, un simbolo.
yo suelo utilizarlo durante y al finalizar las prácticas no sólo para atraer la atención hacía el contacto físico de las manos entre sí, si no como un gesto de reverencia hacia uno mismo. ese espacio tan intimo que se genera entre las palmas de las manos, es como el espacio de encuentro con uno mismo que propone el Yoga, ese espacio interno de sosten, de ofrenda, de dar y recibir. Es individual, es único y es en ese encuentro con la propia profundidad, en el reconocimiento de mi propia naturaleza, de mi esencia que puedo reconocerme como parte de la naturaleza que me rodea: una puesta de sol, el viento, las hojas de los arboles. conociendo, nutriendo el vínculo que tengo con mi cuerpo, con mi mente, con mis emociones, con mis pensamientos es que puedo nutrir la relación que tengo con todo lo demás.
Este gesto que me recuerda que la practica es una ofrenda, es retornar hacia el encuentro conmigo misma, atravesando capas, corazas; para volver a mi, para honrarme, para honrarte, para reconocer mi ser, para reconocer tu ser más allá de todas las capas que nos "separan".
este gesto que me enseña y recuerda agradecerme; este gesto que me propone inclinar la cabeza para ponerla al servicio del corazón.
más allá de la teoría (que amo, pues virginiana) me parece hermoso darme la oportunidad de reaprender la práctica, hacerla propia, que me inspire, nutra en lo más cotidiano, en lo más terrenal, cuando me siento en el medio del caos. Ahí está, unas respiraciones, un gesto, un simbolo que me haga volver a mi.