29/01/2026
Después de un masaje es normal sentir una mezcla de alivio y cansancio. Tu cuerpo acaba de liberar tensiones y desechos acumulados, es como si despertara músculos dormidos.
Una sola sesión es un gran paso, pero la verdadera transformación llega con el descanso y la continuidad: hidratate, duerme bien y permite que tu cuerpo integre lo vivido.
Dale a tu cuerpo el tiempo que necesita: a veces la sensibilidad es simplemente la puerta a una liberación más profunda. Varias sesiones espaciadas y el autocuidado entre ellas, ayudan a que el bienestar se asiente de forma duradera.
Confía en tu proceso y escuchá lo que tu cuerpo te pide.