05/07/2019
CONTRACTURAS LUMBARES
¿Qué es una contractura lumbar?
Una contractura o rotura muscular puede darse en la espalda al igual que en cualquier otra parte del cuerpo. Las contracturas de la musculatura lumbar son consecuencia de movimientos bruscos (como al intentar levantar del suelo algo que pesa mucho). Si el movimiento no ha sido excesivamente brusco el músculo se contrae como mecanismo de defensa y es lo que llamamos contractura. Si el movimiento ha sido brusco o más allá de los límites fisiológicos del movimiento, podemos encontrarnos con roturas microscópicas de las fibras musculares y es lo que entendemos por rotura o desgarro muscular.
Sin embargo, la lumbalgia aparece tras someter la espalda a tensiones repetidas durante un largo periodo de tiempo ya sea por adoptar malas posturas o por sobreuso. Esta musculatura sufre espasmos y no le llega toda la sangre que necesita, por lo que se debilita. Por eso cuando alguien se queja de dolor en la zona lumbar al agacharse a recoger un papel del suelo, no puede atribuirse el dolor a este movimiento de flexión del tronco en concreto, sino al resultado de tensiones en esta musculatura durante semanas y meses.
Si se sufre un golpe directo en un músculo cercano a un hueso debe tratarse como una contusión.
Los síntomas incluyen:
• Un dolor agudo y repentino en la espalda.
• Posible tumefacción y hematoma (moretón) en la zona de la rotura.
• Dificultad para el movimiento – inclinación anterior, lateral y también para permanecer erguido.
• La postura de confort es con la espalda encorvada y las manos en la zona de la contractura.
ROTURA O DESGARRO MUSCULAR:
Las roturas o desgarros musculares se clasifican en grado 1, 2 y 3 según la gravedad de la lesión:
A) GRADO 1:
¿Qué se siente?
• Tensión en la espalda.
• Será capaz de caminar sin problemas.
• No habrá demasiada tumefacción.
B) GRADO 2:
¿Qué se siente?
• Probablemente no podrá caminar bien.
• Durante la actividad puede tener punzadas de dolor, ocasionalmente.
• Habrá tumefacción evidente.
• La presión provocará dolor.
C) GRADO 3:
¿Qué se siente?
• Incapacidad de caminar correctamente.
• Dolor severo.
• Tumefacción inmediata.
• La contracción estática será dolorosa y provocará la aparición de un abultamiento en el músculo.
PARA ENTENDERLO MEJOR
Para su mejor estudio la columna vertebral es divida en: columna cervical (desde el cuello hasta los hombros), dorsal (de allí hasta la cintura) y columna lumbar y sacro-coccígea (hasta el huesito dulce) . Los dolores pueden ser localizados o irradiados, y de acuerdo con la localización de la dolencia se habla de cervicalgia, dorsalgia, lumbalgia y otras.
A la hora del diagnóstico, el elemento primordial es el examen clínico y la radiografía, que permitirá distinguir si el dolor proviene de una patología osteo-articular de la columna, observable en la placa y de un grado mayor de severidad (existen alteraciones que van desde la escoliosis, la cifosis o la lordosis hasta la enfermedad ciática) o bien, como sucede en la mayoría de los casos, se trata de una alteración funcional en cuyo caso existe gran dolor por contractura muscular.
Mientras que el dolor en el cuello y parte alta de la espalda (cervical) suele deberse a contracturas por tensión y malas posturas, en la zona dorsal y baja las causas habituales son esfuerzos, malos movimientos y posturas incorrectas. En la parte superior de la espalda es frecuente que los músculos de la nuca o los que van hacia los hombros (trapecios) se tensen excesivamente. Como si fueran riendas de un caballo, tiran de las vértebras, provocando contracturas que a veces hasta presionan una arteria que irriga al cerebro, provocando mareos, zumbidos, problemas de visión y adormecimiento de manos.
Las contracturas en esta zona se originan en un alto porcentaje por tensiones nerviosas. También se deben a la realización de actividades con la nuca tensa y la vista fija en un mismo punto, como operar la PC o manejar a alta velocidad durante muchas horas. Otro origen frecuente es utilizar los brazos como palanca para levantar peso. Si hay que hacerlo, los brazos siempre deben estar flexionados, para que los trapecios no se tensen.
El dolor dorsal y lumbar crónico generalmente se debe a una mala postura o a la manipulación de objetos pesados y en forma incorrecta. El sedentarismo y la laxitud de los músculos abdominales son grandes responsables de las dolencias lumbares. Cuando la contractura comprime también los filetes nerviosos intercostales el dolor se irradia hacia delante. Es un dolor que se agrava al respirar y se siente como una puntada bajo el corazón.
LOS SI Y LOS NO DE LA ACTIVIDAD FÍSICA
• No realizar deportes que impliquen rotación de la columna con esfuerzo, como el squash, el windsurf o el kayak.
• Los deportes que requieren fijar la vista, como el tenis, producen contracturas cervicales.
• Hasta que la cincha abdominal esté fuerte, no hacer ejercicios de brazos con carga que tense los trapecios.
• En abdominales: no hacer fuerza con el cuello.
• Se aconseja realizar muchísimos abdominales, siempre con rodillas dobladas.
• Natación: en el agua se anula el efecto de la gravedad y se amplían los movimientos articulares.
• Yoga: es una de las pocas técnicas que trabajan seriamente la columna.
FUENTE: Punto Bienestar