02/11/2025
NO... LA VIDA NO TIENE TURNOS
(Por Fernando D'Sandi)
No muere el viejo porque ya vivió,
ni el niño porque Dios se distrajo.
La muerte no lleva libreta ni calendario.
No reparte boletos, ni cobra deudas,
ni paga culpas.
Solo cumple su oficio,
el mismo que tiene el amanecer:
recordarnos que todo lo que nace, se va.
No hay edad justa para irse.
No hay momento correcto para morir.
La vida no opera por turnos,
ni por merecimientos.
No existe un juez invisible tachando nombres en el cielo, ni un destino que reparte castigos disfrazados de tragedia.
Morir no es injusto,
lo injusto es no haber vivido cuando se podía.
Cada quien llega al mundo
con la sentencia puesta: morirás.
Pero también con una invitación
en las manos: vive.
Y lo que hagas entre una y otra cosa
es tu única oportunidad
de no pasar por la existencia
como un trámite.
Nos escandaliza que muera un joven,
porque creemos que la vida es una fila
y que nos toca cuando seamos viejos.
Pero la vida no es supermercado,
ni la muerte una cajera que llama por número.
A veces se lleva al niño que apenas empezaba, y deja al anciano
que ya se despide desde hace años.
No porque el uno merezca más,
sino porque así funciona el misterio:
sin lógica, sin aviso, sin culpa.
La vida no promete duración,
promete experiencia.
No garantiza años, garantiza instantes.
No asegura eternidad, ofrece presencia.
Y sin embargo, seguimos creyendo
que hay un orden, que hay que llegar
“a tiempo” a morir.
Pero el tiempo es un invento
de los que tienen miedo.
La muerte no tiene prisa, solo certeza.
Y la vida, cuando se vive de verdad,
tampoco tiene miedo.
Así que deja de preguntar
por qué se fue tan pronto alguien,
o por qué tú sigues aquí.
Tal vez no era cuestión de pronto o tarde,
sino de propósito.
Porque lo importante
no es cuántos años se vivan,
sino cuánta vida y amor,
cuántos momentos
pusimosdentro de esos años.
Nadie muere por edad,
ni por merecimiento, ni por turno.
Muere cuando su historia termina
de escribir lo que vino a decir.
Y a veces esa historia
dura apenas un suspiro…
pero deja más luz que muchas vidas largas
y vacías.
La vida no le pertenece a los que duran,
sino a los que despiertan.
Y la muerte no se lleva a nadie:
solo nos devuelve a donde todo empezó.
No venimos a durar.
Venimos a estar un rato y robarle
un poco de instantes a este paseo
que un día, para todos, se termina.
Créditos: Fernando D'Sandi
LA VIDA TIENE SUS NOMBRES