20/12/2025
Atención
Prestar atención concentrada a tu palabra es la esencia de la meditación. John Main siempre enfatizó: 'Simplemente di tu palabra'. Eso es todo lo que se necesita. Pero como bien sabes, la mente simplemente sigue soñando, sigue preocupándose o planificando. De ahí la importancia de nuestra palabra, nuestra ayuda para concentrarnos en un solo punto
Hay una historia india que ilustra la utilidad de las ayudas para concentrarse:
Los elefantes no son tan pacíficos, sabios ni educados como a menudo se les describe. Si no se les controla, caminarán en cualquier dirección, derribando todo a su paso. Al pasar por puestos callejeros, su traviesa trompa recogerá todo lo que pueda: plátanos, mangos, cualquier cosa tentadora.
Quienes entrenan elefantes, los mahouts, son muy conscientes de este hecho y, cuando tienen que guiar a un elefante por las calles abarrotadas en una procesión religiosa o nupcial, tienen dos maneras de controlar su comportamiento. Primero, lo visten de forma especial con adornos y un asiento en su lomo, haciéndolo sentir importante. Esto lo anima a caminar con cuidado y mesura. Segundo, le dan a su traviesa trompa un palo para que se agarre, y el elefante se aferra con orgullo, sin tentarse en absoluto a comer algo sabroso.
Nuestra mente es como este elefante: si, como el mahout, le decimos que estamos haciendo algo muy importante y le damos algo a lo que aferrarse, como un mantra, hacemos posible lo aparentemente imposible. Si aceptamos su naturaleza caprichosa y desarrollamos estrategias para lidiar con ella en lugar de irritarnos y enfadarnos, ella tampoco se siente tan tentada a seguir sus propias inclinaciones y caprichos, y es menos propensa a divagar.
La atención concentrada y la oración están inextricablemente ligadas: «Cuando la atención busca la oración, la encuentra. Porque si hay algo que marcha en la misma dirección que la atención, es la oración, y por lo tanto debe cultivarse». (Evagrio)
En el Evangelio de Marcos (13:33-37), Jesús nos dice: «Estén alerta, manténganse despiertos. No saben cuándo llegará el momento». No sabemos en qué etapa de nuestra meditación el Espíritu tomará el control y nos guiará hacia la