Información de contacto, mapa y direcciones, formulario de contacto, horario de apertura, servicios, puntuaciones, fotos, videos y anuncios de Espacio Dalet, Sitio web de salud y bienestar, Avellaneda 180, Presidente Roque Sáenz Peña.
"Donde el pensar, sentir y hacer hacen una ronda", es la frase más pertinente que le podemos dar a este proyecto; impulsado por latidos que desean crear un espacio donde fomentar vínculos sanos es nuestro primer objetivo.
09/03/2026
Muy Buen Momento!
Paso por acá a compartir esta propuesta (Si sos de Sáenz Peña o andas cerca) y te vibran estas temáticas, de Tarot, Númerologia de tu fecha de nacimiento, Autoconocimiento , espacio de reflexión y movimiento consciente, compuse este taller para vos 💖
Lo haremos en ✨VIVA✨ Espacio de Consciencia y Liderazgo Humano, ubicado en calle 14 e 21 y 19, Centro.
Si sentis el llamado…
Y queres más información. Escribime!
Al servicio de La Vida
DaiDalet ✨💜
04/03/2026
Nada de lo que está destinado para ti te pedirá que te traiciones.
Si algo te exige mentirte, encogerte, callar lo que arde en tu pecho o vender tu paz por migajas, no es “tu destino”: es tu prueba.
La vida no te quita tu centro para premiarte después.
Primero te observa. Te tienta. Te empuja a negociar contigo mismo.
Cada vez que dices “solo esta vez” cuando tu intuición grita “no”, algo dentro de ti aprende a obedecer al miedo.
Y el miedo, cuando le das el volante, no te lleva a la cima: te acostumbra al camino pequeño.
Muchos no están atrapados por el mundo.
Están atrapados por su propia disposición a traicionarse para encajar, para no quedarse solos, para sentir que avanzan aunque se estén perdiendo.
La energía no se drena por cansancio.
Se drena cuando haces cosas que no respetan quién eres.
El cuerpo lo sabe. La mente lo justifica. El alma lo cobra.
Cuando algo es para ti de verdad, no te rompe por dentro.
Te exige coraje, sí. Disciplina, sí. Incomodidad, sí.
Pero no te pide que te vuelvas pequeño para recibirlo.
Lo que te pertenece te expande, no te reduce.
Si hoy aceptas menos de lo que sabes que mereces, mañana tu mente lo llamará “normal”.
Eso es cómo se pierde una vida sin hacer ruido.
De "Renacer Mental"
26/02/2026
Contenido altamente sensible ♓️
26/02/2026
Cuando una mujer —o un hombre— se hace esta pregunta con honestidad, ya ha dado un paso importante. Porque la repetición no es casualidad. La psique no elige al azar; elige desde sus estructuras inconscientes.
No atraemos simplemente lo que queremos. Atraemos lo que nos resulta familiar.
La familiaridad no siempre es comodidad. A veces es herida conocida. Si en la infancia el amor estuvo ligado a distancia emocional, crítica, abandono o inestabilidad, es probable que esa dinámica quede grabada como modelo interno de vínculo. El inconsciente no busca lo sano; busca lo conocido.
Muchas veces no estamos enamorándonos del hombre presente, sino de la posibilidad inconsciente de resolver una historia antigua. La psique intenta completar lo que quedó inconcluso. Si hubo un padre distante, puede surgir atracción hacia hombres emocionalmente inaccesibles. Si hubo inestabilidad, puede haber fascinación por lo impredecible.
No es debilidad. Es repetición simbólica.
El problema no es “los hombres que aparecen”, sino la parte interior que se siente atraída por ese patrón. Existe algo en esa dinámica que activa una herida y, al mismo tiempo, una esperanza inconsciente: “Esta vez será diferente”. Pero mientras el núcleo interno no se transforme, la escena cambia de rostro, no de estructura.
También puede existir una identificación con el rol aprendido. Si una mujer creció siendo la que cuida, la que salva o la que soporta, es probable que inconscientemente busque hombres que necesiten ser salvados o sostenidos. El amor se confunde con sacrificio.
La repetición cesa cuando la conciencia aumenta.
La pregunta profunda no es “¿por qué ellos son así?”, sino “¿qué parte de mí se siente atraída por esto?”. Allí comienza la individuación. Cuando reconocemos la herida que nos orienta, dejamos de buscar su resolución en el exterior y comenzamos a integrarla en el interior.
No se trata de culparse. Se trata de comprender.
El amor adulto nace cuando dejamos de amar desde la herida y comenzamos a elegir desde la totalidad.
La repetición no es castigo.
Es un intento del alma de volverse consciente.
Del Facebook: Carl Gustav Jung
26/02/2026
Cuando hablamos de familia disfuncional no hablamos simplemente de discusiones o desacuerdos. Toda familia tiene conflictos. La disfunción aparece cuando el sistema, en lugar de sostener el desarrollo emocional de sus miembros, lo distorsiona o lo bloquea.
La familia es el primer universo psicológico. Allí el niño aprende qué es el amor, qué es el poder, qué es el conflicto, qué significa pertenecer. Si ese entorno está marcado por violencia, manipulación, silencios forzados, adicciones, roles invertidos o afecto condicionado, el niño no deja de amar a su familia; aprende a adaptarse para sobrevivir.
Y esas adaptaciones se convierten en carácter.
En una familia disfuncional suelen formarse dinámicas invisibles: el hijo que se vuelve adulto demasiado pronto, la hija que asume el rol de mediadora, el que carga con la culpa colectiva, el que encarna la rebeldía que los demás no pueden expresar. No son elecciones conscientes. Son posiciones psíquicas dentro de un sistema que necesita equilibrio, aunque ese equilibrio sea enfermo.
El problema no es solo lo que ocurrió, sino lo que se normalizó. Cuando el caos se vuelve cotidiano, el individuo pierde referencia de lo que es sano. Puede llegar a buscar en la adultez relaciones que repitan la intensidad emocional conocida, aunque le dañen. La psique tiende a reproducir lo familiar, no necesariamente lo saludable.
Sin embargo, reconocer la disfunción no significa condenar a la familia. Significa comenzar la diferenciación. La individuación exige ver con claridad lo que heredamos emocionalmente y decidir qué continuamos y qué transformamos.
Muchos adultos provenientes de familias disfuncionales cargan con culpa al intentar separarse psicológicamente. Sienten que traicionan al sistema. Pero crecer no es traicionar. Es interrumpir la repetición inconsciente.
La sanación no consiste en negar el pasado ni en demonizarlo. Consiste en comprender cómo nos moldeó y asumir la responsabilidad de nuestro presente. Lo que fue aprendido para sobrevivir puede no servir para vivir plenamente.
Una familia disfuncional puede dejar heridas profundas, pero también puede despertar una búsqueda de conciencia. El dolor temprano, cuando es trabajado, puede convertirse en profundidad, empatía y fortaleza interior.
No elegimos el sistema en el que nacemos.
Pero sí podemos elegir qué hacemos con lo que recibimos.
Y en ese acto de elección comienza la verdadera libertad psicológica.
Del Facebook: Carl Gustav Jung
21/02/2026
☯️ En “el viaje del héroe “ el camino de individuación es el camino de integración de “luz y sombra”.
Sesiones de Tarot Terapéutico con enfoque Junguiano y sistémico.
18/02/2026
El abandono es una de las experiencias emocionales más profundas y desestabilizadoras que puede vivir una persona. No siempre se refiere a un abandono físico evidente; muchas veces es emocional. Puede ocurrir cuando alguien importante estuvo presente físicamente, pero no disponible afectivamente. El niño aprende entonces que su necesidad de cercanía no siempre será respondida, y esa experiencia deja una marca silenciosa que puede acompañarlo en la adultez.
La herida de abandono suele manifestarse en el miedo constante a perder a quienes se ama. En relaciones adultas, puede traducirse en apego intenso, necesidad de confirmación constante o ansiedad cuando el otro se distancia, incluso por motivos normales. No es simplemente celos; es una sensación profunda de inseguridad que se activa ante cualquier señal de posible pérdida.
Muchas veces, quien teme el abandono desarrolla estrategias inconscientes para evitarlo. Puede volverse complaciente en exceso, evitar conflictos por miedo a que el otro se vaya, o tolerar situaciones dañinas con tal de no quedarse solo. En otros casos, ocurre lo contrario: la persona se distancia primero, se vuelve fría o evita comprometerse profundamente como forma de protegerse del posible dolor.
El abandono también puede generar una narrativa interna negativa. Pensamientos como “no soy suficiente”, “si me conocen de verdad se irán”, o “siempre me dejan” refuerzan la inseguridad. Estas creencias no surgen de la lógica actual, sino de experiencias tempranas que dejaron una sensación de vulnerabilidad profunda.
Un paso práctico para trabajar esta herida es identificar cuándo la reacción es proporcional al presente y cuándo está amplificada por el pasado. Preguntarse: ¿esta situación actual realmente indica abandono o estoy reaccionando desde una experiencia anterior? Diferenciar el pasado del presente es fundamental para no repetir patrones automáticos.
También es clave fortalecer la autonomía emocional. Construir redes de apoyo diversas, desarrollar intereses propios y consolidar una identidad independiente reduce la sensación de que una sola persona es el único sostén emocional. La seguridad interna no elimina el deseo de compañía, pero disminuye la desesperación ante la posibilidad de pérdida.
Sanar el abandono no significa dejar de necesitar a otros. Significa aprender que la propia estabilidad no depende exclusivamente de la permanencia de alguien más. Cuando la herida se integra, el vínculo deja de ser una cuestión de supervivencia y se convierte en una elección consciente.
El miedo al abandono es profundamente humano. Pero cuando se comprende y se trabaja, deja de dirigir la vida desde la sombra y se transforma en una oportunidad para construir relaciones más maduras y seguras.
De la página “Carl Gustav Jung”
12/02/2026
Romantizar el desapego… no
Fanatizar el apego… tampoco.
Pero la Biología humana es lo que es.
Veamos…
11/02/2026
En el entramado profundo del alma humana, el vínculo con un individuo narcisista representa una colisión arquetípica entre el yo vulnerable y una sombra inflada. Esta relación no es meramente interpersonal: es simbólica, un drama del alma que revela lo que aún no ha sido integrado dentro del propio inconsciente.
El Narcisista como Portador de la Sombra
El narcisista encarna una forma particular de lo que he llamado la Sombra —aquella parte oscura, reprimida o no desarrollada del individuo. Su necesidad compulsiva de admiración, su incapacidad empática y su manipulación relacional no son solo rasgos patológicos, sino síntomas de una psique que ha sido poseída por el arquetipo del puer aeternus o del rey tiránico: figuras infladas que rehúyen el dolor de la autoconfrontación.
Esta sombra proyectada sobre el narcisista puede provenir de la propia psique del sujeto que, al no reconocer sus propias heridas de autoestima, busca en el otro una redención ilusoria.
El Prisionero del Encantamiento
Quien se une a un narcisista suele estar atrapado en un hechizo arquetípico: una danza entre el anima o el animus no integrado y una figura que parece contener una promesa de totalidad. Esta es la ilusión de la coniunctio, la unión alquímica, pero deformada: no es una unión transformadora, sino una simbiosis destructiva.
En tales relaciones, la personalidad del “no-narcisista” puede verse erosionada por identificaciones inconscientes con roles arquetípicos de víctima, salvador o madre nutricia. Es decir, el alma ha sido poseída por imágenes del inconsciente colectivo no asimiladas a la consciencia .
La Necesidad de Individuación
La única vía hacia la liberación de este ciclo es el proceso de individuación: el camino hacia el autoconocimiento profundo y la integración de la sombra personal. En este proceso, el sufrimiento generado por la relación tóxica puede ser transmutado en oro psicológico, si se reconoce como una manifestación del inconsciente clamando por atención.
No se trata solo de escapar del narcisista externo, sino de confrontar al narcisista interior —esa parte de uno mismo que también ha buscado reconocimiento sin amor propio, que ha proyectado poder en lugar de reclamarlo desde adentro.
De la página “Carl Gustav Jung”.
09/02/2026
Marcharse con respeto y dignidad, requiere gratitud, amor propio, humildad y sobre todo ser un adulto emocional.
En mis formaciones de Tarot y Árbol Genealógico estudiamos en los 4 ases de la baraja las 4 formas de marcharse desde el ego en una relación afectiva:
1. Desde la queja, desvalorizando lo compartido.
2. Desde el enfado, acusando al otro de lo que hizo.
3. Desde la santidad, haciendo sentir culpable al otro.
4. Desde la frialdad, cortando toda opción de despedida.
¿Qué hace el adulto? Cerrar sin dramas, sin hacer ruido, sin entrar en juegos de poder, de chantaje o de manipulación. El adulto respeta el vínculo (lo vivido) por encima de las expectativas o necesidades individuales y egoicas. El adulto, sabe que el vínculo formará parte de su destino sentimental, aunque esa persona quede en el pasado, sigue y seguirá siendo parte de su historia. El adulto sabe que no tiene nada que eliminar de su historia, sino más bien acordarse de ella para no volver a repetir lo que le hizo sufrir. El adulto hace de su historia no una carga, tampoco una “bandera”, sino una linterna, una luz con la que guiarse para no repetir patrones antiguos de dolor.
Existen cuatro frases sanadoras que nos permiten despedirnos como adultos.
La primera: “Gracias por el tiempo compartido”.
La segunda: “Ahora sigo solo conmigo, y te llevo en mi corazón”.
La tercera: “No es error mío ni tuyo, es mi aprendizaje y es tu aprendizaje”.
La cuarta y la que más fuerza deja para ambas partes: “Yo con mi responsabilidad y tu con tu responsabilidad”.
Entrar en la vida de alguien requiere interés (a veces es posible, a veces no). Pero una vez dentro de la vida de alguien, marcharte es una acto que deja en evidencia dónde estás evolutivamente. Si en el niño asustado. Si en el adolescente enfadado. O si en el adulto agradecido.
Ismael Sánchez Riera. Divulgador del PsicoTarot.
29/01/2026
Iluminar…
A veces reaccionamos con una intensidad que no encaja con la situación. Una palabra mínima, un olvido leve, una demora sin importancia… y algo en nosotros estalla. Nos irritamos, discutimos, nos cerramos. Pero si observamos con honestidad, descubrimos que la rabia no es nueva. Viene de antes, de otro lugar, y solo encontró en ese momento una salida. Esa es la marca del enojo desplazado.
El enojo desplazado ocurre cuando una emoción no resuelta se acumula en silencio y se expresa donde puede, no donde nació. El alma guarda lo que no pudo decir en su momento —por miedo, por necesidad, por lealtad— y lo traslada a lugares más seguros, más cotidianos, más tolerables. Así, lo que debería haberse dirigido hacia una figura significativa, termina cayendo sobre alguien cercano, un detalle menor o incluso uno mismo.
Este mecanismo se instala cuando en los vínculos tempranos no hubo espacio para la expresión emocional genuina. En familias donde enojarse era peligroso, inútil o mal visto, el niño aprende a reprimir. Pero lo que no se dice no desaparece: se encapsula. Y con el tiempo, esa energía contenida busca salida. El enojo desplazado no es un error de carácter, sino una forma distorsionada de buscar reparación.
Reconocer este patrón es el primer paso para devolverle al enojo su dignidad. No para justificar el daño, sino para entender que muchas veces, detrás de una reacción desproporcionada, hay una emoción legítima que no fue escuchada en su tiempo. Y cuando esa emoción encuentra finalmente su verdadero lugar, el enojo deja de ser explosión… y se vuelve claridad.
03/11/2025
"Gracias por la vida, en su honor, haré con ella lo mejor para mí, a mí manera y en gratitud".
Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Espacio Dalet publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.
Dalet nace de la intención más pura de generar un espacio que aborde la salud psico- social, la conciencia corporal y el mundo emocional de las personas. Integrar todas las esferas que componen nuestro SER human@.
El tipo de sociedad en la que vivimos incita constantemente y a través de diversos medios, a un individualismo egoísta y frívolo; de ahí la importancia de los espacios grupales donde se fomente el aprendizaje, el disfrute y el encuentro. Encontrarse... es mucho mas que estar juntos en un mismo espacio tiempo. Encontrarse es también la conciencia de haberse sentido perdido, desorientado, des-conectado de SI MISMO, encontrarse con las partes fragmentadas para volverlas a integrar. Encontrarse con otros, que como nosotros, se estan buscando a si mismos, perdidos entre tanta exigencia cotidiana. Hemos tomado consciencia de ello, porque a nosotras mismas nos pasa, por la vida, por el cuerpo... hemos decidido encender antorchas, y crear este espacio donde se acompañen los procesos de trabajar, amar, aprender y crear.
Creemos que la salud psico-emociono-social, se puede fomentar, invitando a los sujetos-personas a generar una buena capacidad de vincularse, transformar y transformarse creando lugares y puentes de conexión.
Qué hacemos?
Talleres... Un taller alude a un lugar de trabajo. En este caso se inicia un proceso de trabajo interno que pueda redundar en beneficio de cómo llevamos la vida cotidiana.
Un taller apunta a generar un espacio grupal de aprendizaje, donde lo más importante es poder contener y alojar lo que el sujeto-persona trae y a partir de ahí, que pueda apropiarse de algún saber específico, herramientas y utilizarlo en su vida cotidiana.
Nuestra visión
Creemos que los espacios grupales como cuerpo, permiten a los integrantes desarrollar una expresión y una escucha, haciendo posible aprender a vincularse sanamente.
Los procesos grupales estimulan, promueven y desarrollan capacidades ludicas, creativas y el sentido del humor, cualidades que ofician de antioxidantes del alma, eso que nos conecta con nuestro niñ@ interior. El malestar esta tan naturalizado que nos hemos olvidado de que estar y sentirse bien es posible si nace de una decisión interna, y hay un lugar como éste que ofrece acompañamiento para dicho proceso.
Apostamos a los encuentros, y al aprender disfrutando desde el deseo creador que impulsa a los sujetos-personas a apropiarse de su realidad y transformarla. ¡Que se fomente el bienestar y nuevas formas de vivir la comunidad! ¡que podamos crear y re-crear! ¡que podamos SER y ESTAR, allí donde nuestros sueños-deseos mas genuinos nos conduzcan.
Daiana y Miriam.