08/01/2026
Disfrutar el sol sin poner en riesgo tu piel es posible.
La radiación solar cumple un rol fundamental en el organismo: permite la producción de vitamina D, contribuye al fortalecimiento de los músculos y los huesos, y puede resultar beneficiosa en el tratamiento de ciertas afecciones dermatológicas. Además, tiene un impacto positivo en el bienestar emocional y el estado de ánimo.
Sin embargo, los efectos negativos que una EXPOSICIÓN EXCESIVA al sol puede producir en nuestro organismo son serios: quemaduras de la piel, lesiones oculares, envejecimiento prematuro, manchas y mayor incidencia de lesiones malignas en la piel.
PAUTAS CLAVE
✅ Evitar la exposición entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, buscar preferentemente la sombra y permanecer en espacios ventilados.
✅ Pocos minutos: 10/20 al día son suficientes, según el tipo de piel, la época del año y el horario.
✅ Usar ropa ligera, que cubra brazos y piernas, sombrero, sombrilla y anteojos con protección solar.
✅ Usar protector solar con factor de 30 o más y renovarlo cada 2 horas y después de salir del agua.
✅ Los bebés menores de 1 año NO deben recibir el sol directo. Desde los 6 meses en adelante deben usar protector solar (FPS 50 o mayor), renovado cada 2 horas y al salir del agua.
✅ Si vas a realizar actividad física, hacelo en las horas de menos calor, usá ropa holgada, liviana, de colores claros. Cubrite la cabeza con un gorro o un pañuelo. Llevá siempre una botella de agua para mantenerte hidratado. No esperes a tener sed. Tomá abundante agua antes, durante y después del ejercicio.

Hay grupos que potencialmente pueden resultar más afectados: las mujeres embarazadas; los bebés y niños pequeños; las personas mayores de 65 años; y quienes padecen enfermedades crónicas como, por ejemplo, afecciones respiratorias o cardíacas, hipertensión arterial, obesidad y/o diabetes.
CONSULTÁ AL DERMATÓLOGO TUS DUDAS Y SOBRE EL MEJOR CUIDADO PARA TU TIPO DE PIEL.