04/02/2026
La persona que vas a ser dentro de un año no depende de una sola cosa, sino de una trama bastante viva entre varios factores.
Depende, primero, de las decisiones pequeñas y repetidas, no tanto de las grandes promesas. Lo que hacés cuando nadie mira, lo que sostenés aunque no sea épico, eso va moldeando muchísimo más que un giro dramático.
Depende también de tu nivel de conciencia: qué cosas hoy podés ver de vos misma/o y cuáles seguís evitando. Lo que se mira se transforma; lo que se tapa, suele repetirse.
Depende de los vínculos que elijas cultivar o soltar. No solo personas, también dinámicas. La versión futura de vos se construye en diálogo con el entorno que permitís que te influya.
Depende de cómo trates tu energía: descanso, cuerpo, placer, límites. No es menor. No se puede crecer con el sistema nervioso en modo supervivencia constante.
Depende, muy fuerte, de la narrativa que te contás. Si te pensás fija o en proceso. Si te hablás con dureza o con curiosidad. El relato interno es una fuerza creadora silenciosa.
Y algo clave: depende de qué hagas con lo que no podés controlar. No tanto lo que pase, sino cómo lo metabolizás.