02/03/2026
A veces no es “solo un granito”.
Es dolor de cabeza, mal humor, evitar mirarse al espejo… es no sentirse suficiente.
En sesión trabajamos sobre esos pensamientos automáticos que atacan la autoestima y distorsionan la imagen corporal. Aprendemos a cuestionarlos, a reemplazarlos y a construir una mirada más compasiva hacia uno mismo.
Esta imagen refleja el proceso real de una paciente de 18 años: identificar lo que le duele, lo que piensa de sí misma y empezar a transformar ese diálogo interno.
Porque no se trata de cuántas manchas tengas…
Se trata de cómo te hablás cuando las ves.
La dismorfia corporal no es vanidad. Es sufrimiento real.
Y tiene tratamiento.
Si sentís que tu imagen está afectando tu bienestar, pedir ayuda es un paso de valentía 🤍
ImagenCorporal CentroPsicoeducar PsicologíaAdolescentes