31/12/2025
Cuando miro el 2025 hacia atrás, no lo miro desde los resultados, lo miro desde el camino recorrido,
desde cada decisión que me pidió valentía, desde cada momento en el que tuve que volver a elegirme, aun con miedo, aun sin certezas.
Este año no fue solo de logros visibles, fue un año de transformación interna, de sanación profunda, de soltar versiones viejas de mí para poder habitar con más verdad quién soy hoy.
Fue aprender a confiar en mis tiempos, en mi voz, en mi forma de acompañar.
Poder vivir de lo que amo no fue un premio: fue una consecuencia.
La consecuencia de sostenerme fiel a mi propósito, de trabajar con conciencia, de honrar mi historia y mi linaje, y de poner mis dones al servicio de otros.
Acompañar a tantas personas a encontrarse, a recordar su misión, a sanar heridas, a mirarse con más amor y a transformarse fue también una forma de seguir sanándome.
Porque cada proceso acompañado fue un espejo, una confirmación, una devolución de la vida.
Hoy agradezco no solo lo que se logró, sino todo lo que se atravesó.
Porque ahí, en el recorrido, fue donde la vida me fue mostrando que cuando uno se alinea con lo que vino a hacer, el dar y el recibir dejan de ser opuestos y se convierten en un mismo movimiento.
Y eso, sin dudas, hizo de este 2025 un año profundamente gratificante.
En este 31 de diciembre, elijo despedir el año con gratitud y conciencia.
Honrando todo lo que fue, lo que sanó, lo que se transformó y lo que ya no necesita seguir conmigo.
Abro el corazón para recibir el Año Nuevo con presencia, con confianza y con la certeza de que cuando caminamos alineados con nuestra verdad, la vida siempre acompaña.
Que el nuevo año nos encuentre más fieles a quienes somos, más libres y más disponibles para lo que la vida quiera crear a través nuestro. ✨
Los amo.
Romi💞