20/01/2026
No es un amor sano
Es una forma silenciosa de que el hijo se abandone a sí mismo.
Cuando una madre se queja una y otra vez con sus hijos —de su pareja, de la vida, del dinero, de su historia, busca alivio, compañía para el dolor, alguien que la sostenga emocionalmente.
Sin saber , coloca a sus hijos en un lugar que no les corresponde:
confidente, salvador, terapeuta, padre emocional…
o incluso pareja simbólica.
No lo hace por maldad.
Lo hace por inconsciencia y por soledad emocional.
El hijo acepta ese rol por amor.
Por ese amor infantil que cree que cargar al otro es cuidar.
Pero mientras un hijo sostiene la queja de su madre, hacerse cargo de su propia vida se vuelve pesado, confuso y doloroso.
La queja es energía densa.
Drena, apaga y debilita.
Cuando el orden se invierte
En psicología, este fenómeno se conoce como parentificación.
En Constelaciones Familiares, hablamos de desorden de jerarquía o triangulación.
En un sistema sano:
Los padres dan.
Los hijos reciben.
Cuando una madre descarga su malestar en sus hijos, está “tomando” de ellos: atención, contención, fuerza emocional.
La madre se hace pequeña.
El hijo se hace grande.
Y un hijo que se hace grande antes de tiempo pierde la fuerza para vivir su propia vida.
Si además la madre se queja del padre, el hijo queda atrapado en una lealtad imposible:
amar a uno implica rechazar al otro.
Esto genera una desconexión interna con el linaje masculino y suele impactar más adelante en las relaciones de pareja.
Consecuencias en los hijos cuando crecen
Cansancio vital y sensación constante de carga.
Dificultad para poner límites sin culpa.
Tendencia a rescatar, sostener o “salvar” a otros.
Problemas para construir pareja sin sentir que abandonan a la madre.
Nada de esto ocurre porque la madre sea “mala”.
Ocurre porque el amor, cuando no tiene orden, también puede doler.
Un acto de amor profundo como madre
Una madre bien situada no convierte a sus hijos en contenedores emocionales.
Una madre consciente se hace cargo de su vida adulta y busca apoyo en lugares adecuados:
adultos, terapia, procesos de sanación.
Cuando una madre recupera su lugar:
Sus hijos descansan.
Los hijos pueden ser hijos.
La vida vuelve a fluir