27/02/2026
LA CÁRCEL NO ES UN LUGAR PARA CRECER-
Nos volvemos a encontrar frente a un espejo. La baja la vienen barajando hace muchos años. Cada vez que el ajuste se profundiza, los mismos de siempre empiezan a echar culpas para afuera, y siempre la ligan lxs pibxs.
El ajuste llega primero a las familias y a los barrios: empieza con la comida, sigue con el laburo y avanza hasta sacarle todo a lxs pibxs. Desaparecen los espacios de recreación, de contención y de formación en oficios.
Frente a ese abandono, la cárcel aparece como la única política pública que el Estado les ofrece.
Los gobiernos de hambre y de una crueldad enorme que hoy proponen esta medida, lo único que hacen es perpetuar, estigmatizar y hacerle el guiño más grande de todos a los narcos en los barrios, dejando a lxs pibxs aún más expuestos.
No se trata de una discusión meramente técnica, sino de una decisión profundamente política que define cómo una sociedad entiende a sus juventudes y cómo responde frente a las desigualdades.
Los datos son claros: el porcentaje de delitos graves cometidos por adolescentes es mínimo.
Esta reforma propone encarcelar a lxs pibxs y habilita p***s de hasta 15 años de prisión en unidades penitenciarias.
La reforma no brinda una solución al problema de inseguridad ni a las violencias, sino que agrava las condiciones de vulnerabilidad en las que ya se encuentran muchos pibxs.
La privación de libertad en edades tempranas interrumpe trayectorias educativas, debilita vínculos comunitarios y expone a lxs pibes a entornos institucionales que muchas veces reproducen la violencia que se deberían prevenir.
Los organismos internacionales vienen advirtiendo desde hace décadas que el castigo temprano no resuelve la violencia ni la inseguridad. El encierro de lxs pibxs produce más exclusión, más violencia institucional y más desigualdad. Responder con cárcel es reconocer el fracaso del Estado en garantizar derechos.
Rechazamos la reforma penal juvenil que pretende bajar la edad de punibilidad de 16 a 14 años.
Lxs pibxs no deben ser el objeto del castigo estatal, sino sujetos de especial protección.