30/12/2025
Este reportaje a fue publicado en la revista oficial de la . Compartimos:
HONRANDO A MI DONANTE A TRAVÉS DEL MOVIMIENTO
Hace quince años, Vilma Achuma recibió un trasplante de riñón que cambió su vida para siempre. Como muchos receptores de trasplantes, su camino después de la cirugía no fue solo de recuperación, sino de aprender a vivir plenamente otra vez.
Siguiendo las recomendaciones médicas, Vilma comenzó a incorporar actividad física en su vida. Lo que empezó como un consejo pronto se convirtió en algo mucho más significativo. A través del deporte y el movimiento, encontró una forma poderosa de reconstruir su fortaleza física, mental y emocional.
Para Vilma, el ejercicio es más que una elección de salud. Es su manera de honrar a su donante, su hermana Mónica. Cada paso, cada movimiento, representa gratitud por un regalo que hizo posible su segunda oportunidad.
“Sin donantes, no hay trasplantes”, dice Vilma. “Y un trasplante, combinado con actividad física, mejora enormemente la calidad de vida”.
Con los años, el deporte ayudó a Vilma a recuperar confianza, equilibrio y bienestar emocional. Se convirtió en un recordatorio constante de que la vida después de un trasplante no trata de limitaciones, sino de posibilidades.
Vilma sigue profundamente agradecida: a la vida, a su familia y a todos los que la apoyaron a lo largo de su camino. Su historia refleja una verdad simple pero poderosa: la donación de órganos no solo salva vidas, permite vivirlas plenamente.
A través del movimiento, Vilma continúa celebrando su segunda oportunidad, llevando el legado de su donante adelante en cada paso.