12/05/2024
El síndrome de fatiga crónica tiene como síntoma principal la fatiga por más de seis meses, suele aumentar con la actividad, pero no disminuye con el descanso. Ocurre con más frecuencia en las mujeres. Su causa es desconocida, pero puede estar relacionada con factores ambientales o genéticos. Afecta entre un 1 y un 10% de la población general.
No hay cura ni tratamiento aprobados para esta afección. Sin embargo, se pueden tratar o controlar algunos síntomas para brindar alivio.
Suele estar asociado a otras patologías como la Fibromialgia, cuyo síntoma primario incluye dolor crónico generalizado. La Organización Mundial de la Salud (OMS) determina que es un dolor difuso que afecta a un mínimo de 4 de las 5 regiones del cuerpo y que se asocia con bastante malestar emocional como ansiedad, ira o frustración y hasta un estado depresivo, en casos más complejos discapacidad funcional que interfiere con las actividades de la vida diaria llevando a menos participación social. El dolor generalizado crónico es multifactorial, entre ellos encontramos factores biológicos, psicológicos y sociales que contribuyen al síndrome de dolor. Asociada a una profunda fatiga, anormalidades del sueño, dolor y otros síntomas que empeoran con el esfuerzo.
La epidemiología estima que la prevalencia de la FMG oscila entre el 3 y el 6 % de la población mundial según la OMS, afecta a 400 millones de personas en el mundo y de ellos 2 millones se estima que son argentinos.
Dentro de las terapias no farmacológicas podemos encontrar las terapias psicológicas que se clasifican en tratamiento cognitivo conductual, terapias conductuales y otros tratamientos psicológicos. Las terapias kinésicas y fisioterapéuticas incluyeron balneoterapia, ejercicio, masaje, acupuntura, ultrasonido, magnetoterapia, termoterapia, TENS, entre otras. Como métodos alternativos encontramos meditación y movimiento, yoga, Reseguier, QiGong, homeopatía, entre otras.