Clínica Chapelco

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Nuestro objetivo es ampliar y consolidar la complejidad de la atención médica en la región desde el sector privado, mediante la incorporación servicios de práctica quirúrgica, terapia intensiva, neonatología y maternidad, guardia 24hs, diagnóstico y atención de patologías más complejas. Al mismo tiempo, se busca descomprimir la carga que recibe el Hospital Regional Ramón Carrillo para que, trabajando en conjunto, sea posible satisfacer y dar respuestas adecuadas a las necesidades de toda la comunidad.

Jornadas regionales de emergentología y estabilización de pacientes críticos
07/05/2017

Jornadas regionales de emergentología y estabilización de pacientes críticos

12/02/2017

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Nefrología
13/05/2015

Nefrología

SB: La urología se ocupa de la salud, o la enfermedad, de las vías urinarias. Por ejemplo, una obstrucción, un problema de próstata, varicocele, eso es “territorio” de la urología. La Nefrología tiene que ver, más específicamente, con el funcionamiento del riñón.

05/05/2015

La salud de las empresas
El 12 de julio de 1930 un tranvía se precipitó al Riachuelo. Murieron 56 ocupantes. La tragedia originó las primeras normas legales sobre salud y seguridad laboral en Argentina. Pero recién en la década del 70 surgieron los especialistas en nuestro país. Conversamos con el Dr. Marcelo Cena, médico laboral.

Tu especialidad es muy “especial”.

MC: Sí, tiene algunas características bastante particulares. La primera es que en su ejercicio convoca a muchas especialidades. El médico laboral debe conocer de patología del trabajo, es decir, clínica médica, cardiología, otorrinolaringología (vinculado a problemas auditivos y del equilibrio), dermatología (por ejemplo, a causa de eczemas de contacto). En fin, es una especialidad muy integradora. La otra característica diferenciadora de la medicina laboral es que su ejercicio se da fuera del consultorio. El médico laboral sale del ámbito institucional (el hospital, la clínica) para entrar en los talleres y las fábricas. Para ejercer su profesión, tiene que conocer las características del puesto de trabajo de cada operario: si está expuesto al frío, al calor, al viento, al ruido, a sustancias químicas, a radiaciones. Saber si tal trabajador debe permanecer de pie, si debe cargar pesos, y de ser así, cómo lo hace, durante cuántas horas al día y con qué tipos de movimientos. Conocer en profundidad las condiciones de trabajo de cada puesto de la empresa.

¿A partir de qué número de trabajadores la empresa debe contar con un médico?

MC: Depende del tipo de actividad, si son operarios, a partir de 250 trabajadores. Si es una empresa del sector administrativo, por encima de los 1500 empleados.

Supongo que es una situación bastante particular: alguien, el empleador, contrata un servicio de salud que se le brindará a otro (el empleado).

MC: En los primeros años hubo algo de confusión. Por un lado, algunos profesionales no tenían muy en claro cuál era su función. Por otra parte, algunos empleadores pretendían que el médico laboral cumpla funciones de policía, o detective, haciendo control de ausentismo: “Vaya a la casa de Fulano que no vino a trabajar”. Eso lo puede realizar un supervisor del área de personal, no es función del médico laboral.

¿Y cuál es la función del médico laboral?

MC: En materia de ausentismo, por ejemplo, si el empleado se accidentó, establecer cuánto tiempo estará ausente y qué tipo de actividades podrá realizar cuando se reincorpore. El empleador necesita conocer esa opinión médica y legal para saber si tiene que entrenar, o no, a otra persona para que cubra ese puesto de trabajo. El sentido de la medicina laboral es en beneficio de la salud de los trabajadores. La legislación nacional va en esa misma dirección: Queremos trabajadores sanos y, más aun, jubilados sanos. Personas que, al terminal su etapa productiva, puedan disfrutar plenamente de la vida.

¿Cómo se concreta eso?

MC: Por ejemplo, durante demasiado tiempo hemos tenido trabajadores que cargaron pesos que estaban muy por encima de lo que sus cuerpos podían soportar. Esto, más temprano que tarde, se traduce en lesiones en la columna vertebral, en las rodillas, hernias de disco, y diferentes grados de discapacidad. Un daño gratuito, un costo social enorme, por nada. Todo ese perjuicio se puede evitar, se debe evitar, administrando las cargas para que no dañen la salud de los trabajadores. Y, si es necesario, hay auto-elevadores, m***a cargas, cintas transportadoras, carros, poleas y demás soluciones que preservan el cuerpo del trabajador. No puede ser fuerza bruta.

¿Los empleadores piensan lo mismo?

MC: Creo que va más allá de los empleadores, como sociedad no podemos permitirnos que las personas dejen de ser productivas antes de la edad apropiada. La discapacidad laboral tiene un costo social altísimo: menos trabajo, menos productividad, más rehabilitación, más tratamientos, más pensiones, más medicamentos. Además, cuando alguien deja de trabajar, su empleador pierde toda la experiencia que esa persona acumuló. Entonces, siempre, siempre, siempre, conviene que el trabajador esté sano.

Te escucho y estoy tentado a creer en una realidad idealizada. Sin embargo, las relaciones laborales generan muchas tensiones, no se dan en el vacío.

MC: No, absolutamente, no se dan en el vacío. Las presiones económicas existen y son muy fuertes. De un lado el sindicato, del otro lado la patronal, y en el medio nosotros, los médicos laborales. El sindicato intenta obtener el máximo de beneficios para sus representados, el empleador intenta obtener el máximo de rentabilidad para su empresa y nosotros somos como la bisagra que articula entre ambos actores. El médico del trabajo está entre una estructura firme, sólida, que es la empresa, y un cuerpo que va y viene que es el conjunto de empleados. Como todo mecanismo, esa bisagra sufre desgastes, cruje, rechina, pero ahí estamos, en nuestro lugar, entre empleadores y empleados.

¿Y hay entendimiento?

MC: Cuando hay diálogo, sí. Las mejores empresas son aquellas en las que hay lugar para el diálogo, aunque esto a veces suponga tensiones entre el beneficio empresarial y el bienestar de los empleados. La mayor productividad se logra cuando el empleador sabe generar un buen ambiente de trabajo y tiene a sus empleados sanos. Si todavía algunos empleadores reaccionan mal, no es porque sean tiranos, sino por desconocimiento. Los nuevos niveles jerárquicos tienen mayor preparación, mejores niveles de estudios, y son más “porosos” para captar las relaciones laborales. En 25 años de ejercicio, muy pocas veces he visto a los sindicatos presionar porque sí. Recuerdo hace muchos años, un gerente de una compañía decir: “todos los problemas empezaron cuando llegó el doctor”. Por supuesto, yo no generaba la hipoacusia. Los trabajadores se iban quedando sordos con el correr del tiempo, debido a las condiciones de trabajo y la falta de protección. Yo le advertía a la empresa acerca de esos riesgos, pero su gerente, en vez de aplicar medidas correctivas, me responsabilizaba a mí.

A su modo, ese gerente era sordo, también.

MC: Era miope, no podía ver más allá de lo inmediato. Se había quedado en el tiempo, por eso no estaba informado y no podía tomar buenas decisiones. Ese gerente no sabía que determinados niveles de ruido terminan provocando lesiones auditivas, y que esas lesiones terminan siendo muy caras para la empresa. Se trata de una situación en la que todos pierden: la empresa pierde la indemnización y el trabajador pierde la audición. Mi trabajo es evitar esas situaciones.

Servicio de Medicina Laboral: CEDIT, Clínica Chapelco
www.clinicachapelco.com
Teléfono: 429 132
Wasap: 2944 226745

05/05/2015

Con los dientes apretados
El precio de la competencia laboral, social y consumista se paga con el cuerpo. Charla con Marina Corral, kinesióloga.

¿Hay alguna relación entre la realidad socio-económica y las consultas que recibís en tu consultorio?

MC: Sí, por supuesto. Cuando aumentan los problemas económicos, enseguida se incrementan las consultas por bruxismo. Ante la angustia, la incertidumbre, el temor a perder el empleo, los aumentos de precios, la gente anda todo el tiempo “con los dientes apretados”, aun mientras duerme. La mandíbula es la articulación más poderosa de nuestro cuerpo. Con el bruxismo, con el “rechinar de dientes”, se altera la circulación en la zona y entonces aparecen el dolor de cabeza, el dolor de oídos, la contractura del cuello. Entonces, derivamos por el médico clínico, llegan al consultorio los pacientes: estoy con contracturas… se me duermen los brazos… me mareo… me zumban los oídos. A su vez, con el diagnóstico de bruxismo, yo los derivo al odontólogo, para que les realice una placa de relajación.

¿Qué es eso?

MC: La placa de relajación es como un mordillo de siliconas que separa la articulación de la mandíbula (que tiene un menisco igual que la rodilla). Esa “separación” en la mandíbula no cura el bruxismo pero alivia notoriamente sus síntomas negativos.
Ese hipotético paciente que mencionabas pasó por el clínico, el kinesiólogo y el odontólogo… Todo por el bruxismo.
MC: Los profesionales nos fuimos especializando tanto que a veces cuesta mirar al paciente como un todo. Si voy al traumatólogo, no debería dejar de preguntarme cómo estoy clínicamente. Y si voy al clínico y considera que no está bien mi circulación entonces debe derivarme al flebólogo. Esta interacción entre profesionales, en beneficio del paciente, es cada vez más necesaria. Nadie, ni siquiera el mejor profesional, puede trabajar solo. Yo soy kinesióloga, por ejemplo, y todo el tiempo estoy interactuando con otros profesionales, con el traumatólogo, con el clínico, con el odontólogo. Y al mismo tiempo, tengo que dedicarle tiempo de calidad al paciente, saber cómo está, no para que me cuente su vida, pero sí para conoces si, por ejemplo, está pasando por una situación sumamente estresante o dolorosa.

El estrés no solamente se vincula a cuestiones laborales, sino también afectivas, familiares…

MC: Por supuesto. Eso se traduce en el consultorio, por ejemplo, con más y más consultas por niños y niñas terriblemente contracturados. Esto es nuevo para mí, antes no se veía. Creo que se explica porque hoy los chicos, de algún modo, participan de las tensiones de la vida adulta y sus competencias. La competencia laboral, la competencia social, la competencia consumista. A esto hay que sumarle que, sin tener la maduración necesaria, niños y niñas se ven enfrentados a las nuevas tecnologías, con dispositivos móviles supuestamente “inteligentes” y conectados permanentemente. Todo eso contribuye a una adulteración de la infancia, a un precio altamente estresante.

Que se paga con el cuerpo.

MC: Sí, claro. Cosas en apariencia muy inocentes, como el Facebook, generan en niños y adolescentes una tensión permanente, vivir pendientes de las notificaciones, de los comentarios de los otros, de la aprobación o no, de la mirada de los demás. ¿Cómo no van a estar contracturados esos chicos si jamás pueden descansar de esa “realidad”?

La “red” social.

MC: Sí, o red a secas. Algo que atrapa, que quita libertad. ¿Cómo es posible que chicos y chicas estén enviando mensajes, o subiendo fotos, a las 3 ó 4 de la mañana? Es imprescindible que los padres se ocupen, se involucren en el tema, acompañen y pongan límites. Los chicos necesitan información de calidad que sólo los adultos que los quieren les pueden brindar. La vida no puede ser Facebook todo el día. Todo el día frente a una pantalla.

Grandes y chicos llevamos una vida cada vez más sedentaria. ¿Cómo se cambia eso?

MC: Cambiar todo de un día para el otro es imposible y casi diría que poco saludable. Más que cambios drásticos y angustiantes, conviene proponerse cambios posibles y crecientes. Si cuando salgo del trabajo hacia casa camino cuatro cuadras derecho y luego doblo dos a la izquierda, bueno, mañana empiezo por cambiar el recorrido. Hago otro camino, giro antes, tal vez hago un par de cuadras más, tal vez cuatro cuadras más, parece muy poco, pero ya es un avance. Cambiamos nuestra rutina, empezamos a ver que podemos hacer las cosas de otro modo, le enviamos “nueva información” a nuestro cuerpo, lo desorientamos. Hay que vencer la inercia, y por algo se empieza.

Consultas con la Lic. Marina Corral: CEDIT, Clínica Chapelco
Teléfono: 429 132
Wasap: 2944 226745

05/05/2015

Sin sal y sin bidet
El Sodio y el uso del bidet pueden afectar nuestra salud renal. ¿Por qué? Conversamos con la Dra. Sabrina Bardi, médica clínica y nefróloga.

¿Cómo se “reparten el trabajo” nefrólogos y urólogos?

SB: La urología se ocupa de la salud, o la enfermedad, de las vías urinarias. Por ejemplo, una obstrucción, un problema de próstata, varicocele, eso es “territorio” de la urología. La Nefrología tiene que ver, más específicamente, con el funcionamiento del riñón.

Hablando de eso, la hipertensión afecta el funcionamiento renal, pero muchas personas desconocen que son hipertensas. Por tanto, supongo que también muchas personas desconocen que tienen una enfermedad renal.

SB: Las estadísticas nos indican que 1 de cada 10 personas tiene alguna enfermedad renal. Buena parte de ese 10 por ciento de la población no está diagnosticado, desconoce su enfermedad. Esa enfermedad renal puede ser secundaria de la hipertensión, o la diabetes, pero sin síntomas, y entonces la persona se entera, tal vez, varios años después. Esto no quiere decir que necesariamente vaya a terminar en diálisis, pero sí es un llamado de atención para realizarse los controles periódicos. No hay que visitar al médico sólo cuando se está enfermo.

Volviendo al funcionamiento renal, todo el tiempo escuchamos que hay que tomar líquido, mucho líquido, dos litros diarios de líquido, pero ¿cualquier líquido es bueno para nuestros riñones?

SB: Es cierto, es muy bueno tomar mucho líquido, pero a esa idea habría que complementarla con otra igualmente importante: hay que evitar la sal. Más aun si se trata de pacientes hipertensos o diabéticos. El problema es que hay muchos líquidos que tienen mucho sodio, de modo que no sólo hay que tomar mucho líquido, ese líquido tiene que ser bajo en sodio.

Muchas aguas minerales o saborizadas, que se promocionan como saludables, tienen mucho contenido de sodio.

SB: Es verdad. Dentro de la oferta actual, la marca Glaciar es la que menos contenido de sodio tiene. Podríamos decir que es la más saludable. Lo importante es que la población tome conciencia, controle su consumo diario de Sodio. La salud no es patrimonio de los médicos. Por su propio bien, las personas adultas tienen que ir asumiendo estilos de vida saludable. Eso supone, también, controlar los alimentos que consumimos. Así como rechazamos la idea de consumir alimentos vencidos, conviene rechazar los alimentos que contengan mucho sodio.

¿Y eso cómo se hace?

SB: Leyendo la información nutricional. Un alimento bajo en sodio puede contener hasta 140 miligramos en 100 gramos. Eso es lo saludable. Entre 140 miligramos y 400 miligramos en 100 gramos, decimos que el contenido de sodio es medio. Por encima de 400 miligramos cada 100 gramos es alto. Es el caso de los snacks, los chizitos, los palitos, la mostaza y también de los caldos en cubitos. Todo eso es perjudicial para la salud. El sodio es veneno para nuestros riñones. Fijate que ningún animal es hipertenso. ¿Por qué? Porque comen de un modo natural.

¿Qué se puede hacer para bajar el consumo de Sodio?

SB: En la consulta médica yo recomiendo a los pacientes usar cualquier condimento, cualquiera, menos sal. Curry, pimienta, pimentón, ajo, limón, paprika, etcétera le suman sabor a las comidas sin afectar nuestra salud. Al principio puede costar un poco, pero a las 3 semanas nuestro gusto ya se encuentra “readaptado” a comer sin sal. Esto permite, también, descubrir el verdadero sabor de las comidas, sabor que pasaba desapercibido por el uso de la sal. O sea, en menos de un mes, podemos incorporar un hábito saludable y redescubrir el placer por los sabores.

¿Cuáles son las consultas más habituales que recibís?

SB: En general veo muchas personas con infecciones urinarias. La enorme mayoría son mujeres. Es muy rara en los hombres. Cuando un hombre tiene una infección urinaria, puede ser algo serio. En la mujer se considera algo vanal. Ahora bien, si una mujer tiene más de tres infecciones urinarias en el año, tiene que visitar al urólogo para descartar que no haya algo en la vía urinaria que predisponga a esas infecciones a repetición. Si lo que afecta es la función renal, entonces será necesaria una consulta al nefrólogo.

¿Cuál es la causa de las infecciones urinarias a repetición en las mujeres?

SB: El uso del bidet. La bacteria de la infección urinaria, en general, es la Escherichia coli, viene de la materia f***l. El agua a presión del bidet pone en contacto esa bacteria con la vía urinaria. Entonces una recomendación es no usar el bidet. Otra precaución que conviene tener es ir o***ar después de las relaciones sexuales.

¿Cuánto tiempo después?

SB: Inmediatamente después. Sobre todo las mujeres. Más aun si están embarazadas. Las infecciones urinarias durante el embarazo pueden llegar a provocar partos prematuros. Si o***amos inmediatamente después de tener relaciones sexuales, la o***a “empujará” las bacterias fuera de la vejiga y de la uretra, evitando que accedan al sistema urinario.

¿Qué síntomas tiene la enfermedad renal?

SB: Cuando la enfermedad renal da síntomas (retención de líquidos, piernas hinchadas, vómitos) es porque ya está muy avanzada. Entonces, como siempre, pero más aun en este tema, es mucho mejor cuidar la salud que tratar la enfermedad. Por eso, ahora, que las familias volvieron de vacaciones, es una buena época para visitar al clínico para hacer el control médico anual y los exámenes básicos: sangre, o***a, electrocardiograma y radiografía de tórax. Eso es lo básico, para toda la población. Después, hay algunos estudios específicos para determinados segmentos. Por ejemplo, si es una persona de más de 19 años y practica deportes, debería realizarse también hacer una prueba de esfuerzo. Si tiene más de 40 años y fuma, una aspirometría. Si es hombre y tiene más de 50, hay que ver cómo está su próstata. En fin, dependiendo de la realidad de cada persona, se recomiendan determinados estudios. Pero el primer paso es visitar al médico. Cuando somos adultos, ese paso lo tiene que dar uno mismo.

Dra. Sabrina Bardi, médica clínica y nefróloga
Consultas en CEDIT y Clínica Chapelco
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Dirección

Marcelo Berbel 380
San Martín De Los Andes
8370

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Lunes 08:00 - 21:00
Martes 08:00 - 21:00
Miércoles 08:00 - 21:00
Jueves 08:00 - 21:00
Viernes 08:00 - 21:00
Sábado 08:00 - 13:00

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