27/07/2023
Con gran dolor y tristeza LP Consultorios Médicos anuncia que hoy, día 26 de Julio del corriente año, se cumplen 3 meses del fallecimiento del Dr. Luis Remberto Peinado, Médico Clínico Mat. Prof: 3709, fundador de este establecimiento, el cual lleva las siglas de su nombre en su honor. Oriundo de Santa Cruz de la Sierra – Bolivia, dejó su Nación, su madre, hermanos y hermanas para seguir su vocación y su sueño de convertirse Médico. Fue aquí, en nuestro país y más precisamente en nuestra ciudad de San Miguel de Tucumán en donde pudo recibirse y cumplir su deseo de ser un profesional de la salud además de radicarse Argentino. Trabajó en múltiples lugares, por nombrar algunos se desempeñó como Director del CAPS Nro 5 de San Ramón (Calle 2º Paralela Alt. Av San Ramón 800), en OSECAC (Obra Social de Empleados de Comercio y Actividades Civiles - Congreso al 200 de esta ciudad) y en el Centro Médico Rivadavia ubicado en la ciudad de Alderetes. Fue un extraordinario ser humano, querido por todos, noble de corazón, justo, e intachable. Amaba tanto su profesión y su vocación de hacer el bien al prójimo que tenía una máxima que decía: “Paciente que no cuente con el dinero para ser atendido lo mismo lo atenderé”, quedándose así, casi todos los días, más horas de las que le correspondía con tal de mejorar o sanar el padecimiento de sus queridos pacientes. Se casó con María Inés Yoshida y tuvieron un hijo, Luis Peinado, al que le brindaron todo el amor del mundo. Así pues, la unión del vínculo entre el Dr. Luis R. Peinado y María Inés Yoshida no solo dio a luz a un hijo al que amaron, sino que también unió a dos grande familias y dos grandes Naciones; Argentina y Bolivia, San Miguel de Tucumán y Santa Cruz de la Sierra, 1187km de distancia que nunca pudieron romper el lazo de amor de dos familias muy unidas que siempre se reunían los fines de año como muestra de un lazo inquebrantable al que solo le pudo ganar su partida al reino de los cielos.
Padre amado, solo me resta decirte las palabras que siempre te decía: Gracias por todo lo que me diste, gracias por tanto amor y perdón por no ser el hijo de profesión médico que siempre quisiste tener. Perdón por no estar a tu altura como ser humano. Me hubiese gustado darte de todo en esta vida y te pido perdón porque no pude hacerlo. Perdón por todos mis errores y por todos mis defectos porque vos, sin ninguna duda, merecías un hijo mejor que yo, un hijo que te de todas las cosas materiales que yo no pude darte, te merecías un hijo que te lleve el título de médico y se convierta en tu orgullo. A pesar de que no cumplí con muchas de tus expectativas me amaste con toda tu alma, me convertí en tu orgullo y me apoyaste en todo lo que quise emprender. Tu amor incondicional hacia mi persona era inmenso, al igual que mi amor incondicional para con vos amado padre. Fue un privilegio haber tenido un padre como vos. Hoy, a tan solo tres meses de tu partida es imposible recuperarme de tan duro golpe que me dio la vida. Un día me llamaron para decirme que ya habías partido. Lo único que consuela mi ser es que te fuiste con una sonrisa dibujada en tu rostro y luego exhalaste tu ultimo aliento. Te despido con una profunda tristeza y con gran melancolía. Espero verte en esa otra vida en la que todo Católico creemos, donde existe un paraíso y en donde seguro te encuentras con Dios en estos momentos. Gracias por todo y perdón por tan poco. Te Ama por Siempre, tu hijo.