11/12/2025
📱 No estamos simplemente “usando” redes.
Estamos viviendo dentro de una lógica que las redes instalaron como normalidad.
Y en ese pasaje silencioso —del uso al modo de vida— algo de la subjetividad se está reconfigurando de una manera profunda, aunque cotidiana, casi imperceptible.
⚙️ El primer impacto tiene que ver con la obediencia.
No es obediencia como sumisión voluntaria, sino como hábito.
El cuerpo y la atención aprenden a responder a microestímulos: una notificación, un movimiento, un brillo, un sonido leve.
Respondemos sin darnos cuenta, como si hubiera un pequeño imperativo externo que va decidiendo qué hacemos y cuándo lo hacemos.
No hay violencia visible, pero sí condicionamiento.
⚙️ Otro efecto evidente es la distracción permanente.
No es falta de interés.
Es una atención entrenada para fragmentarse.
El smartphone reorganiza la forma en que pensamos: nos interrumpe, nos acelera, nos convoca a cambiar de foco en ciclos muy cortos.
Al final del día no es que no podamos concentrarnos: es que vivimos en un entorno que nos pide no hacerlo.
Si sentis que algo de esto te pasa o si tenés identificados más efectos, me gustaría leerte en comentarios. No hace falta que sea una explicación científica, podés contarme cómo sentís vos "el efecto redes/algoritmo/smartphone" en tu cuerpo, en tus vínculos, en tu manera de vivir. Te leo!
(Y próximamente más entregas, porque aunque no los veamos esos efectos sí que están 😉)