17/01/2026
La no-decisión es una postura, muy activa. Es una forma de responder y de hacer, evitando la falta.
Puede ser una manera de protegernos de perder algo,
de no enfrentar lo que realmente deseamos,
o de no separarnos de lo que creemos seguro.
Al “no decidir”, estamos tomando partido:
elegimos mantenernos en el lugar que conocemos.
El costo de ello se manifiesta como insatisfacción, angustia, falta de entusiasmo; es decir: nos alejamos de nuestro deseo.
La angustia nos paraliza porque nos muestra lo que queremos pero no nos animamos a tomar.
Esperar o no decidir no la quita.
Solo haciendo algo concreto, aunque dé miedo o implique perder, podemos transformarla.
🔗”La angustia señala la oportunidad de la acción y sitúa al ser hablante ante una puerta, que es la puerta del acto.”
— Gabriel Lombardi, La libertad en psicoanálisis.