30/12/2025
La mirada psicoanalítica se contrapone a la moral de la prisa y del retraso, porque ambas sostienen un ideal de sincronía imposible: la idea de que todos deberíamos llegar al mismo tiempo.
El psicoanálisis propone, en cambio, la noción de tiempo subjetivo: un tiempo propio, que no coincide con el reloj ni con un ideal, mandato o norma externa, sino con la lógica singular del inconsciente.
Llegar no es un punto fijo en una línea universal, sino un acontecimiento. Algo que emerge cuando se alinean ciertas condiciones: el cuerpo, el deseo, el entorno y la circunstancia.
Esta mirada desplaza la culpa asociada a la anticipación o al retraso y reconoce que los procesos subjetivos siguen trayectorias singulares.
El tiempo deja entonces de ser una exigencia externa y se vuelve una relación: entre lo que se puede, lo que se necesita y lo que el mundo —tal como cada quien lo habita— permite en ese momento.