20/01/2026
En una relación, actuar como si no hubiera pasado nada después de algo que dolió no repara el vínculo, lo congela.
Muchas parejas hacen esto para “no pelear”, para no perder al otro o para evitar conversaciones incómodas.
Desde el psicoanálisis, esto funciona como una defensa: se tapa el conflicto para sostener la relación.
Pero lo que no se habla no desaparece.
Se guarda.
Y cuando el dolor se guarda, suele transformarse en distancia, frialdad, ironía, reproches silenciosos o una sensación difícil de nombrar: “algo entre nosotros ya no es igual”.
Además, se produce una ruptura más sutil:
la herida no solo fue el hecho, sino que después nadie la miró.
Y cuando el otro actúa como si no hubiera pasado nada, el mensaje inconsciente suele ser:
“tu dolor no tiene lugar aquí”.
Eso erosiona la intimidad.
Porque la intimidad no se construye evitando el conflicto, sino pudiendo hablar de lo que dolió sin destruir al otro ni destruirse uno.
En términos simples:
una pareja no se daña por discutir,
se daña cuando aprende a callar lo importante.
A veces, amar no es seguir normal.
Es animarse a decir:
“esto me dolió y necesito que lo pensemos juntos”.
¿Te ha pasado estar en una relación donde todo siguió igual… pero por dentro algo se cerró?
Wen 🌸