06/11/2025
🌱 El síntoma como espejo de la incoherencia
En el lenguaje silencioso del cuerpo, los síntomas no son enemigos, sino mensajeros. Cada dolor, cada malestar, cada alteración física puede ser una señal de que algo en nuestra vida —en nuestros pensamientos, emociones o acciones— ha perdido su alineación. La enfermedad, en muchos casos, no aparece como un castigo, sino como una llamada urgente a la coherencia.
Ser coherente significa que lo que pensamos, sentimos y hacemos está en armonía. Cuando esta tríada se rompe —por ejemplo, cuando vivimos en una relación que nos lastima, trabajamos en algo que no nos representa, o callamos emociones que nos desbordan— el cuerpo toma la palabra. Lo que no se expresa con palabras, se manifiesta con síntomas.
🧠 Un ejemplo claro: alguien que constantemente se exige perfección, pero internamente se siente inseguro, puede desarrollar síntomas de ansiedad, insomnio o incluso problemas digestivos. El cuerpo está diciendo: “Hay una contradicción entre lo que quieres mostrar y lo que realmente sientes”.
💬 Escuchar al síntoma no es solo buscar alivio físico, sino preguntarse: ¿Qué parte de mí está en conflicto? ¿Qué estoy ignorando? ¿Dónde estoy traicionando mi verdad?
La coherencia no es perfección, sino autenticidad. Es vivir desde un lugar donde nuestras decisiones reflejan lo que realmente somos. Cuando recuperamos esa coherencia, muchas veces los síntomas disminuyen o desaparecen, porque el cuerpo ya no necesita gritar lo que el alma ha empezado a decir.