27/03/2026
Decir que no no siempre es fácil.
Muchas veces aparece la incomodidad, la culpa o el miedo a generar conflicto. Entonces terminamos aceptando cosas que no queremos o que nos sobrecargan.
Con el tiempo, eso pasa factura: cansancio, falta de tiempo propio y sensación de estar siempre para los demás.
Poner un límite no es rechazar al otro.
Es empezar a tenerte en cuenta.
📩 Si sentís que te cuesta poner límites, podés trabajar esto con acompañamiento.