28/12/2025
Todos los días recibo críticas.
De haters, de colegas mediocres, de profesionales atrapados en un sistema que ya no funciona.
Ladran. Gritan. Atacan.
Porque su única manera de sobresalir… es hundiendo a otros.
Defienden un modelo agotado, donde el paciente espera 5 horas para que lo atiendan en 5 minutos.
Un sistema sin empatía, sin prevención, sin humanidad.
Un sistema que pone al medicamento por encima del ser humano.
Y mientras ellos ladran, yo sigo construyendo.
Sigo enseñando. Sigo investigando. Sigo cuidando.
Si estás acá, es porque creés en una medicina distinta.
Una medicina con propósito.
Una medicina de verdad.
Y algo importante:
Yo jamás te obligaría a comprar un suplemento. Jamás te llevaría a hacer algo que no quieras.
Si no te gusta lo que digo, no me sigas.
Si no te gusta lo que digo en la tele, cambiá el canal.
Es más, podés bloquearme.
Hoy existe el libre albedrío.
Y lo celebro.
A quienes eligen quedarse, bienvenidos.
Y a quienes eligen irse, los despido con un abrazo fraternal.
Pero por favor: dejen a la gente crear, trabajar y crecer.
Y recordá esto:
Podés tener muchos títulos… y aun así ser una persona miserable.
Los títulos no hacen al alma. Lamentablemente algunos médicos no sanan. Señalan. Juzgan. Acusan. Como si fueran cruzados de la verdad, pero solo defienden su ego lastimado. Incluso están financiados por diversas industrias.
Gracias por estar. Quiero leer sus palabras si apoyan esta cuenta y lo que les comparto día a día , los leo!